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Los Campeones de América que se formaron en el semillero de San Lorenzo!!!!

Los Campeones de América que se formaron en el semillero de San Lorenzo

 

Por Victor Gabriel Pradel


Ángel Correa, es el séptimo jugador campeón de América con la Selección Argentina que pasó por las divisiones inferiores de San Lorenzo de Almagro.

El primer eslabón de esta cadena es José Hipólito Fossa. Gloria de la institución, durante su carrera como futbolista jamás vistió otra camiseta. Amaba los colores azulgranas desde muy chico y con doce años, ingresó a la quinta división. Debutó en primera en 1923 y ya consiguió su primer título. Pentacampeón como jugador, integró los planteles que ganaron los tres títulos del amateurismo (1923, 1924 y 1927), las dos copas Río de la Plata (1924 y 1928) y fue el capitán del primer campeón de la era profesional, en 1933. Era un recio y fuerte back izquierdo, baluarte de la defensa del Ciclón. Ya retirado, continuó ejerciendo su liderazgo y voz de mando detrás de la línea de cal. Fue el director técnico del equipo campeón de 1936. Estas siete estrellas lo convierten en el hombre que ganó más títulos en la historia del club. Con la Selección Argentina se consagró en el Sudamericano de Perú de 1927, compartiendo plantel con Monti, Carricaberry y Maglio, otros tres cracks de San Lorenzo.

Oscar Tarrío:

Proveniente de Dock Sud, a los 18 años se incorporó a la División Intermedia de San Lorenzo en 1927. Su hermano Ezequiel jugaba en la Quinta. Esa misma temporada debutó en Primera integrando el equipo que ganó el primer torneo unificado del fútbol argentino. Al comenzar el profesionalismo se fue a Newell’s. Volvió a San Lorenzo en 1935 y en el ‘36 salió campeón otra vez con la azulgrana. Después jugó en Francia y Portugal. En 1940, retornó a la Argentina, asumió como entrenador de San Lorenzo e implementó el sistema WM, un dispositivo táctico que revolucióno el fútbol argentino y sudamericano. Zaguero central de enorme jerarquía, con la Selección Argentina fue bicampeón de América. En el Sudamericano de 1929, con solo 20 años, fue titular todos los partidos, incluido el de la consagración (2-0 a Uruguay) jugado en el Gasómetro. En la Copa de 1937 se volvió a coronar, con un histórico triunfo 2-0 sobre Brasil ante 80.000 personas en la final disputada en el Templo de Avenida La Plata.

Ricardo Antonio Alarcón:

Insider derecho, hábil y goleador. Entre 1933 y 1939 jugó 128 partidos y marcó 77 goles. Está en el puesto 13º en la tabla histórica de máximos goleadores de San Lorenzo. Participó en dos títulos: en el campeonato de 1933, con 18 años, jugó 2 partidos y convirtió 3 tantos, dos el mismo día de su debut, a Lanús. En 1936 tuvo un rol protagónico y con 10 anotaciones fue el artillero del campeón. En 1937 le metió 4 a Lanús, en una goleada 7 a 0. Tenía de hijo al granate: le convirtió 14 goles en toda su carrera. Sus dos hermanos, Ramiro y Roberto Alarcón, también jugaron en la primera del Ciclón y se formaron en las divisiones inferiores azulgranas. En 1939 pasó a Boca. Siendo jugador de ese club, fue convocado para la Selección Argentina que ganó el Sudamericano de Chile de 1941. En ese plantel campeón había dos jugadores de San Lorenzo: Lorenzo Gilli y Bartolomé Colombo.

Mario Fernández:

Un jugador espectacular que San Lorenzo no pudo disfrutar. Cuervo desde la cuna, era socio e iba a hacer gimnasia al club cuando lo incorporaron a la sexta división con 12 años. A los 20, en 1942, debutó en Primera. Era un insider izquierdo habilidoso e implacable. En San Lorenzo solo jugó 15 partidos e hizo 11 goles, un promedio fantástico. Pero en su puesto brillaba Rinaldo Martino. No tenía lugar y por eso en 1945 fue incluido como parte de pago de la transferencia récord de René Pontoni. San Lorenzo le pagó a Newell’s 40.000 pesos en efectivo y los pases de José Arnaldo y Mario Fernández, tasados en 60.000 pesos. Tras dos temporadas en el equipo rosarino pasó a Independiente. Tras la huelga del ‘48 emigró al Independiente Santa Fe de Colombia donde fue compañero de varios ex cracks azulgranas: Benegas, Perucca, Rial y paradójicamente, Arnaldo y Pontoni. Integró la Selección Argentina que revalidó el título de campeón en el Sudamericano de Guayaquil de 1947 (donde compartió plantel también con el Mago Pontoni).

José Francisco Sanfilippo:

No se puede agregar más a todo lo que ya se escribió sobre el máximo goleador de la historia de San Lorenzo de Almagro. Se incorporó a San Lorenzo con 15 años, en 1950, a la octava división. Solo tres años después debutó en Primera. Y en el segundo partido convirtió los dos primeros goles de su impresionante campaña en el club. Sus números, insuperables, hablan por si solos. 206 goles en 265 partidos. Cuatro años consecutivos máximo goleador del fútbol argentino, de 1958 a 1961. En el ’62 los dirigentes lo suspendieron para quitarle la posibilidad de terminar al tope de la tabla por quinta vez. Máximo goleador en la historia de los clásicos contra Huracán, a quien le hizo 16 y contra Boca, a quien le metió 14. Campeón en 1959, se dio el gusto de retirarse del fútbol profesional con la camiseta azulgrana a los 37 años, dando dos vueltas olímpicas más, en el Metro y el Nacional de 1972. Con la Selección Argentina jugó los mundiales ’58 y ’62 e integró el equipo que ganó el Sudamericano de Lima en 1957, con otros tres jugadores del Ciclón: Iñigo, Benegas y Pizarro. Fue el goleador de la Copa América de Ecuador 1959, torneo en el que Argentina presentó la delantera completa de San Lorenzo: Facundo, Ruiz, O.H.García, Sanfilippo y Boggio.

 

Blas Armando Giunta

Llegó proveniente del club Liniers, para incorporarse a la quinta división, en 1981. El Bambino Veira le dio la chance de jugar en primera en el Nacional 1983. Pasó a préstamo en Cipolletti, regresó y volvió a ser cedido, esta vez a Platense. De regreso al Ciclón, se adueñó de la camiseta número 5 y no la largó nunca más. Símbolo de los Camboyanos, regaba el césped con gotas de sangre. Gladiador de la mitad de la cancha, su espíritu combativo generó identificación con la hinchada que lo veneraba con su grito de guerra: “Giunta, Giunta, Giunta, huevo, huevo, huevo”, hasta que se fue en 1988, transferido al Murcia de España. Al regresar al país, firmó con Boca y su estilo lo convirtió en un referente de nuestros hijos, pero esa otra historia. Mientras jugaba en ese club fue citado para integrar el seleccionado nacional que ganó la Copa América de Chile de 1991. En ese torneo, fue elegido como mejor jugador del certamen, Leonardo Rodríguez, futbolista de San Lorenzo de Almagro.

Ángel Correa:

A los 12 años ingresó a las divisiones inferiores del club. En marzo de 2013, con 18 años, Juan Antonio Pizzi lo hizo debutar en un partido contra Newell’s por el Torneo Final. Un par de meses después convertía su primer gol en Primera, en la victoria 3-0 sobre Boca. En el campeonato siguiente, se afianzó como titular y fue una de las figuras consulares en la obtención del Torneo Inicial 2013. Su habilidad desequilibrante lo convirtió en pieza clave también en la Libertadores 2014. Antes que finalice la Copa fue transferido al Atlético de Madrid. En España le hicieron una revisación médica donde le detectaron un problema en el corazón y no pudo estar presente en la semifinal y en la final, donde San Lorenzo se coronó campeón de América. Integró el plantel de la Selección Argentina que ganó la Copa América de Brasil 2021, siendo hasta hoy el último representante de la dinastía del semillero de cuervos campeones que inició José Hipólito Fossa hace ya 94 años.»

Para finalizar, como mención especial se puede agregar a Guillermo Franco, formado en las divisiones inferiores de San Lorenzo y campeón con México de la Copa Concacaf 2009, el certamen de selecciones nacionales más importante de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe»

 

 

Victor Gabriel Pradel 

 

 

Cuando la Selección Argentina humilló a Brasil con 4 goles de San Lorenzo!!!!

Cuando la Selección Argentina humilló a Brasil con 4 goles de San Lorenzo.

Por Victor Gabriel Pradel

 

La historia entre San Lorenzo, la Selección Argentina y la Copa América, esconde una hazaña única y memorable que merece ser desempolvada.

En 1959 se disputaron 2 torneos sudamericanos. El primero, a principio de año, fue ganado por Argentina y si bien no hubo jugadores de San Lorenzo en el plantel, el técnico de nuestro club, José Barreiro, integró junto a Victorio Spinetto y José Della Torre, el triunvirato de entrenadores del equipo.

Luego se disputó el torneo argentino donde San Lorenzo arrasó con una deslumbrante actuación de su delantera: Facundo, Ruiz. O.H.García, Sanfilippo y Boggio. Entre “Los 5 pistoleros” convirtieron 74 de los 75 goles del campéon (el restante lo convirtió Herrera, el delantero suplente). La arrolladora performance motivó que para la edición extra del torneo continental a disputarse en Ecuador, sea convocada la delantera completa del Ciclón.

Así fue como en el primer partido, Argentina derrotó a Paraguay 4 a 2, con los 5 delanteros azulgranas como titulares, en un hecho inédito e histórico. Dicen que “equipo que gana no se toca”, pero para el segundo encuentro el técnico José Manuel Moreno decidió hacer 7 cambios. Rompió todas la líneas: cambió el arquero, la defensa, la línea media y en la delantera sólo sobrevivieron Facundo y Sanfilippo (aunque en el segundo tiempo entraron Ruiz y Boggio). Apenas se consiguió un tímido empate 1 a 1 ante el seleccionado local.

Pero en el siguiente match llegó la hecatombe. Moreno, evidentemente desorientado, volvió a hacer 2 cambios más. De los nuestros mantuvo a Sanfilippo pero quedó afuera Facundo, reemplazado por Boggio. El resultado fue un lapidario 0-5 contra Uruguay (a la postre campeón).

Ya eliminados, quedaba un último partido, frente a Brasil, que a pesar de no haber llevado su equipo de estrellas (por entonces campeones del mundo) siempre es un rival poderoso y respetado. Una nueva derrota podría ser lapidaria y con el recuerdo fresco del desastre de Suecia de 1958, cuando la delegación argentina que volvió del mundial fue recibida a monedazos en Ezeiza reaparecieron los fantasmas. Había que ganar el último partido sí o sí. Era una cuestión de honor. El recibimiento y el trato posterior en Buenos Aires podrían ser calamitosos.

Fue entonces cuando los 5 jugadores de San Lorenzo tomaron la iniciativa. Lo encararon al Charro Moreno y le pidieron que vuelva a alinearlos como titulares. La única excepción sería la ausencia de Boggio, lesionado, en cuyo lugar ingresaría Belén. El planteo al director técnico (una prestigiosa gloria del fútbol argentino) fue firme y contundente. Nuestros players, liderados por su capitán, José Francisco Sanfilippo, lo convencieron que eran los más capacitados para asumir la responsabilidad en ese encuentro clave que definiría el futuro de la Selección.

El grupo ya estaba dividido en 2 bloques: los jugadores de San Lorenzo estaban en un bando decididamente separados del resto del plantel, pero les sobraba personalidad y temperamento, a tal punto que Moreno accedió a su pedido y alineó la formación que ellos sugirieron.

Los hechos les dieron la razón: a los 2 minutos Argentina ganaba 1 a 0 con un gol del reaparecido Omar Higinio García. Tres tantos más del implacable Nene Sanfilippo (que terminó siendo el máximo artillero del certamen) completaron la goleada. Argentina arrolló a Brasil por 4 a 1, con 4 goles cuervos. Fue el 22 de diciembre de 1959. Fue maravilloso, fue insuperable, fue irrepetible.

 

Victor Gabriel Pradel 

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo

George Santayana (1905)

 

La página más triste de la gloriosa historia de San Lorenzo de Almagro, los años más negros, la época más oscura, fue el período comprendido entre 1976 y 1981. La decadencia institucional en ese lapso fue tan grande que derivó en el descenso y la pérdida de los terrenos de Avenida La Plata. Pero ese desenlace no fue casual.

La tremenda incapacidad dirigencial generó desmanejos económicos y deportivos. Finalizada la era dorada (1968-1974) comenzaron a desmantelarse los formidables planteles campeones. Algunos jugadores fueron rematados en transferencias irrisorias, otros directamente emigraron con el pase en su poder. Llegaron en su reemplazo futbolistas de escaso vuelo, lo cual llevó a fracasar sistemáticamente al desfile de diversos entrenadores, que eran despedidos por los malos resultados. Las consiguientes rescisiones de contratos lógicamente terminaron en juicios contra el club.

La debacle futbolística arrastró bochornosos papelones, como los 5 clásicos perdidos contra Huracán en 1976, año en el que también se alcanzó la peor racha sin victorias de la historia (16 partidos); o la vergonzosa goleada 0-5 en el Gasómetro, ante el modestísimo Alvarado de Mar del Plata, en el Nacional 1978.

Durante esas mediocres 6 temporadas se incorporaron (sin contar todos los que ya estaban y regresaron de préstamos de otros equipos) 73 nuevos jugadores. O sea a razón de 12 futbolistas por año:

Juan Manuel Sanz, Daniel Vassolo (sólo jugó 1 partido), Juan Carlos Suárez (1 partido), Héctor Jesús Martínez (ni siquiera llegó a debutar), Claudio Marangoni, Daniel Olivares, Manuel Sánchez, Jorge Laclau, Arístides Rodríguez, Rodolfo Fischer, Miguel Nicolau, Ricardo Lupo, Walter Mainonis, Horacio Palmieri, José Antonio Pereiro (3 partidos), Horacio Giovanini, Miguel Ángel Torres, Eduardo Giuliano, Guillermo Aramayo (2 partidos), Juan Carlos Bujedo (3 partidos), Tomás Barufaldi, Sergio Omar Rizzi, Cesar Lorea, Osvaldo Cristofanelli, Humberto Baigorria, Hugo Moreno, René Alderete, Miguel Ángel Gette, Juan Meglio, Carlos Gay, Miguel Corvo, Arturo Dmitruk (1 partido) Víctor Mancinelli, Carlos Aimar, Hugo Coscia, Walter Corbo, Alfredo Letanú, Narciso Horacio Doval, Martín Rico (2 partidos), Ibrahim Hallar (1 partido), Miguel Converti, Horacio Durich (3 partidos), Miguel Ángel Del Curto ( no jugó ningún partido) Víctor Marchetti, Hugo Pena, Eleodoro Brandán, Juan Domingo Cabrera, Mariano Biondi (3 partidos), Humberto Minutti, Roberto Milone (1 partido), Ignacio Peña, Claudio Rodríguez (1 partido) Ricardo Lazbal, Claudio Morandini, Rodolfo Coffone, Roberto Corró, Rubén Suñé, Armando Capurro, Héctor Scotta, José Luis Ceballos, Armando Quinteros, Rubén Glaría, Omar Larrosa, Eduardo Delgado, Mario Osvaldo Delgado (hermano del anterior, que no jugó ningún partido), Daniel Godoy, Ricardo Demagistris, José Stagliano, José Luis Leyva (1 partido), Víctor Luis Martínez, Enrique Veloso (3 partidos) Juan Alejandro Cabrera (no jugó ningún partido), Roberto De Felice (tampoco jugó nunca).

Salvo honrosas excepciones, como Marangoni, el Perro Torres, Tomate Pena, el Negro Quinteros y por supuesto los regresos del Lobo Fischer, el Loco Doval y el Gringo Scotta, que nadie podía cuestionar, la mayoría de estos hombres pasaron sin pena ni gloria.

En sólo 6 años el equipo estuvo bajo las órdenes de 16 direcciones técnicas diferentes (15 entrenadores y un breve interinato de 3 partidos de la Subcomisión de Fútbol, en 77/78) Estos 73 jugadores fueron dirigidos por:

Alberto RENDO, Oscar MONTES, Antonio D’ACCORSO, Rogelio DOMINGUEZ, Oscar CALICS, Roberto RESQUIN, Adolfo PEDERNERA, Alejandro ROMERO, Carlos BILARDO, DELEM, Carmelo FARAONE, Héctor VEIRA,Victorio COCCO, Alberto ROMAN, Juan Carlos LORENZO

 En aquel nefasto período San Lorenzo entre las distintas ediciones de los torneos Metropolitano y Nacional jugó 293 partidos oficiales. Ganó 92, empató 98 y perdió nada menos que 103 encuentros. Sobre 586 puntos posibles (se contabilizaban dos puntos por partido ganado) obtuvo 282, lo cual da un porcentaje de efectividad del  0.48 %

Otra muestra de la decadencia futbolística son los magros resultados obtenidos en los clásicos. Sumando todos los partidos contra Huracán, Boca, River, Independiente y Racing, San Lorenzo jugó 65, ganó 16, empató 18 y perdió 31, logrando un vergonzoso promedio del 0.38 % de los puntos disputados.

Aquel penoso ciclo que comenzó en 1976, culminó con el descenso de 1981. Parecía imposible repetir semejante desastre, pero en función de la situación actual, vamos a analizar algunas inquietantes similitudes. Tras el exitoso bienio en el cual se lograron el Torneo Inicial 2013 y la Copa Libertadores 2014, la temporada 2016 comenzó con la conquista de la Supercopa (que se jugó en febrero pero correspondía a la edición del año anterior) y el subcampeonato en el torneo de Primera División. A partir de esa temporada, y hasta la actualidad, comenzó una política de dudosas incorporaciones.

Durante estas últimas 6 temporadas se incorporaron (sin contar los continuos regresos de futbolistas a préstamo en otros clubes) 58 nuevos jugadores. O sea un promedio de casi 10 jugadores por año:

Nicolás Navarro, Pedro Franco, Fernando Belluschi, Ezequiel Cerutti, Marcos Angeleri, Paulo Díaz, Mathías Corujo, Tino Costa, Fabricio Coloccini, Gonzalo Bergessio, Robert Piris Da Motta, Rubén Botta, Alexis Castro, Gabriel Gudiño, Gonzalo Rodríguez, Víctor Salazar, Matías García (nunca jugó en primera, solo un par de partidos en reserva), Gianluca Ferrari, José Vivanco (jugó 21 minutos en un solo partido), Valentín Viola (35 minutos en un solo partido), Matías Vera (no se puso jamás la camiseta de San Lorenzo), Gerónimo Poblete, Ariel Rojas, Santiago “Mágico” González, (nunca debutó, sólo salió una vez en el banco), Pablo Mouche, Daniel “Travieso” Hernández (jugó nada más que 3 partidos), Gino Peruzzi, Raúl Loaiza, Gustavo Torres, Juan Camilo Salazar, Andrés Rentería, Gonzalo Castellani, Fernando Monetti, Héctor Fértoli, Damián Pérez, Román Martínez, Efmamjjasond González (no llegó a debutar y ya lo mandaron a préstamo), Lucas Menossi, Bruno Pittón, Mauro Pittón, Ángel Romero, Óscar Romero, Adam Bareiro, Juan Ramírez, Santiago Vergini, Ramón “Cachila” Arias, Diego Rodríguez, Alejandro Donatti, Ignacio Piatti, Nicolás “Uvita” Fernández, Jerónimo Porto Lapegüe (todavía no debutó en primera), Franco Di Santo, Jonathan Herrera (entró en 4 partidos, pero solo sumó 50 minutos entre todos), Diego Braghieri, Jalil Elías, Lucas Melano, Franco Troyansky, Yeison Gordillo.

En estos 6 años el equipo estuvo bajo las órdenes de 9 direcciones técnicas diferentes:

Pablo Guede, Diego Aguirre, Claudio Biaggio, Jorge Almirón (25 partidos), Juan Antonio Pizzi (13 partidos), Diego Monarriz (12 partidos), el trinomio Tocalli-Romagnoli-Acosta (3 partidos), Mariano Soso (11 partidos), Diego Dabove (22 partidos)

 Y si nos centramos específicamente en el período comprendido entre noviembre de 2018 y mayo de 2021 pasaron por el banco 6 entrenadores distintos en 86 partidos. O sea a razón de 1 técnico cada 14 encuentros. Y ninguno de ellos alcanzó a dirigir más de 25 partidos.

 Otro dato estadístico preocupante es que de todos los futbolistas incorporados desde 2018 (39 jugadores en 3 años) ninguno superó los 40 partidos con la camiseta de San Lorenzo. Solo Ignacio Piatti, pero la mayoría los cumplió en su primer ciclo; en su regreso al club solo jugó 10 partidos, antes de irse definitivamente. La gran mayoría de los futbolistas que integraron los últimos planteles son aves de paso, golondrinas que no se identifican con los colores y ni siquiera cumplen con las condiciones mínimas de completar la cantidad de partidos equivalente a una temporada. Varios terminan siendo negociados de inescrupulosos empresarios que utilizan la casaca azulgrana como vidriera en connivencia con dirigentes que no están a la altura de la grandeza de una institución de 113 años de historia.
Continuando la comparación con el funesto ciclo ‘76/’81, de 2016 hasta el momento de hacer este informe (mayo de 2021) durante las distintas ediciones de los torneos oficiales y las copas nacionales: la Copa Argentina (donde fue eliminado tres veces por equipos de categorías inferiores), la Copa de la Superliga, la Diego Maradona y la reciente Copa de la Liga, San Lorenzo jugó 164 partidos. Ganó 71, empató 49 y perdió 44. Sobre 492 puntos posibles (se contabilizaban lógicamente 3 puntos por partido ganado) obtuvo 262, lo cual da un porcentaje de efectividad del 0.53 %.

Quedan exceptuados los partidos por los torneos internacionales, entre los cuales se encuentran un par de eliminaciones en primera ronda.

Los resultados obtenidos en los clásicos también son mediocres. Sumando todos los partidos contra Huracán, Boca, River, Independiente y Racing, San Lorenzo jugó 27, ganó 10, empató 7 y perdió 10, logrando un pálido promedio del 0.45 % de los puntos disputados.

Pero la analogía más alarmante entre ambos períodos es que durante la disputa del Campeonato de Primera División 2018/2019, San Lorenzo estuvo a un solo partido de igualar la peor racha de su historia al estar 15 partidos seguidos sin ganar, 1 menos que aquella racha diabólica de 1976. En ese torneo, el equipo dirigido por Jorge Almirón terminó penúltimo de 26 equipos, a una sola unidad de Argentinos Juniors, que cerró la tabla de posiciones.

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”

George Santayana (1905)

La cita del filósofo español que da título a este texto data de 1905, tres años antes del nacimiento de San Lorenzo de Almagro. Pero hoy está más vigente que nunca. Cualquier semejanza entre los períodos ‘76/’81 y 2016/2021 no es pura coincidencia…

Victor Gabriel Pradel

Derribando Mitos: ENTRENADORES DE FUTBOL  IDENTIFICADOS CON SAN LORENZO: LOS INFRAVALORADOS DE SIEMPRE

Derribando Mitos:

 ENTRENADORES DE FUTBOL  IDENTIFICADOS CON SAN LORENZO: LOS INFRAVALORADOS DE SIEMPRE

Por Víctor Pradel 

El cipayismo azulgrana, habitualmente deslumbrado por lo foráneo, instaló la idea que en San Lorenzo sólo pueden salir campeones directores técnicos que no tengan una identificación previa con nuestros colores. Enarbolando esta falacia se aprovechan para bajarle el precio y ningunear a los entrenadores de la casa. Un destrato similar al que suelen recibir los jugadores juveniles nacidos y formados en el club. “Basta con eso que conoce los pasillos”; “Qué me importa que sea hincha, que se vaya a la tribuna”; “Hay que terminar con el verso del “riñón del clú”, (así, sin la “b” final) repiten despectivamente, burlándose de su propia institución.

El discurso, se reduce (una vez más) a una simple cuestión numérica. Sólo se limitan a contar los campeonatos ganados, por unos y otros. Por un lado, Barreiro, Tim, Lorenzo, Zubeldía, Yudica (en el torneo de Primera B), Pellegrini, Ramón Díaz, Pizzi, Bauza y Guede (que entra en esta lista con un título ganado en un solo partido). Por otro lado, Giuliano, Fossa, Pedro Omar, Diego García, Veira e Insúa. 10 a 6. Listo. Terminó el partido. Perdieron los del “riñón del club”. Que no venga ninguno más.

Al momento de hacer este informe (marzo de 2021) 100 entrenadores se sentaron por el banco de San Lorenzo en todo el profesionalismo (incluyendo duplas técnicas e interinatos, algunos de un sólo partido). Exactamente 100 nombres propios. Sería engorroso enumerarlos a todos, pero lo vamos a hacer. Sin excepción. Para darle el máximo rigor histórico a este trabajo. Para derribar otro mito.

De esos 100 nombres, hay 66 que antes de llegar a San Lorenzo no habían tenido un paso previo como jugadores del club:

Antonio MALVASSI, Eugenio MEDGYESSY, Máximo GARAY, Rodolfo ORLANDINI, Adolfo CELLI, Guillermo STABILE, Emérico HIRSCHL, Jorge ORTH, José CUESTA SILVA, José COSTANZO (en dupla con José Fossa), Carlos PEUCELLE, Gerónimo DIAZ, Ángel Fernández ROCA, José BARREIRO, Florencio DOVAL, Juan Carlos LORENZO, José RAMOS, la dupla Pablo AMANDOLA y Adolfo MOGILEVSKY, Nicolás PALMA, TIM, Manuel GIUDICE, Pedro DELLACHA, Rogelio DOMINGUEZ, Andrés PRIETO (no llegó a dirigir ningún partido oficial), Miguel IGNOMIRIELLO, Jorge CASTELLI, Luis CARNIGLIA, Osvaldo DIEZ, Osvaldo ZUBELDIA, Roberto BETTINOTTI, Roberto SCARONE, Oscar MONTES, Antonio D’ACCORSO, Adolfo PEDERNERA, Alejandro ROMERO, DELEM, Carmelo FARAONE, Alberto ROMAN, José YUDICA, Roberto ROGEL, la dupla Oscar LOPEZ y Oscar CAVALLERO, Nito VEIGA, Bora MILUTINOVIC, Jorge PAOLINO, Roberto SAPORITI, Ricardo CALABRIA, Roberto MARIANI, Alfio BASILE, Manuel PELLEGRINI, Gabriel RODRIGUEZ, Gustavo ALFARO, Fernando BERON, Ramón DIAZ, Norberto BATISTA, Miguel Ángel RUSSO, Alberto FANESI, Diego SIMEONE, Omar ASAD, Ricardo CARUSO LOMBARDI, Juan Antonio PIZZI, Edgardo BAUZA, Pablo GUEDE, Diego AGUIRRE, Jorge ALMIRON, Mariano SOSO, Diego DABOVE.

La abrumadora mayoría que demuestran estos números a lo largo de la historia, evidencian claramente la predilección por contratar técnicos “foráneos”:

En contrapartida, hay 33 que ANTES de dirigir fueron jugadores de San Lorenzo:

Atilio GIULIANO, José FOSSA, Oscar TARRÍO, Pedro OMAR, Diego GARCÍA (los dos últimos ya sea separados o haciendo dupla técnica), Francisco CORSETTI, José PÉREZ, René PONTONI, Isidro LÁNGARA, Roberto RESQUÍN, Alberto RENDO, Oscar CALICS, Carlos BILARDO, Héctor VEIRA, Victorio COCCO, José MAGLIOLO, Juan Carlos CAROTTI, Oscar QUIROGA (1 partido), Ricardo REZZA, Fernando AREAN, Carlos AIMAR, Rubén DÍAZ (2 partidos), Oscar RUGGERI, Víctor DORIA (tres partidos), Rubén INSÚA, Néstor GOROSITO, Sebastián MENDEZ (7 partidos), Miguel TOJO (5 partidos), Leonardo MADELÓN, Esteban GONZÁLEZ (1 partido), Claudio BIAGGIO, Diego MONARRIZ, y el trinomio, Hugo TOCALLI-Leandro ROMAGNOLI-Alberto ACOSTA (3 partidos). En este caso los tres con pasado azulgrana, porque Tocalli fue arquero de la reserva. No incluímos en esta lista al Flaco COUSILLAS, porque la única vez que dirigió al equipo, era al mismo tiempo, el arquero suplente.

De todos estos, muchos fueron técnicos interinos. Más allá que luego algunos se ganaron el puesto gracias a los resultados obtenidos, lo cierto es que varios de ellos solamente fueron convocados de emergencia, como bomberos para apagar un incendio. Sólo tres (Veira, Giuliano y Diego García) superaron la barrera de 100 partidos dirigidos. Además son los únicos que se ubican en el Top 10 de máximas presencias. Prueba fehaciente del menosprecio y la falta de confianza en la gente del club.

El término «riñón del club» como su nombre lo indica, significa que tal entrenador se formó en las divisiones inferiores de San Lorenzo.

Los 5 técnicos campeones que responden a esa condición son, efectivamente:

1. Atilio GIULIANO (jugador de inferiores, aguatero, médico, masajista, preparador físico y director técnico; trabajó en San Lorenzo durante 38 años, desde 1923 hasta 1961)

2. José FOSSA (llegó al club a los 11 años y se consagró campeón como jugador y como técnico)

3. Diego GARCÍA (llegó al club a los 14 años y se consagró campeón como jugador y como técnico, haciendo dupla con Pedro Omar)

4. Héctor VEIRA (llegó al club a los 12 años y se consagró campeón como jugador y como técnico)

5. Rubén INSÚA (llegó al club a los 12 años y logró el ascenso como jugador y un título internacional como técnico)

Además de los 5 nombrados hubo otros 4 técnicos que se formaron en el club: Francisco Corsetti, Carlos Bilardo, Leonardo Madelón (dirigió sólo 12 partidos por torneos nacionales y 1 por Copa Argentina) y Diego Monarriz (dirigió sólo 11 partidos por torneos oficiales y uno por Copa Argentina). Siendo extremadamente puntilloso, alguien podría sumar los interinatos fugaces de José Magliolo (1 partido en 1984 y 5 partidos en 1985, en dupla con Osvaldo Diez). Ok. Lo aceptamos.

Por lo tanto, de 10 técnicos auténticamente formados en el club, 5 fueron campeones: el 0.50%

De los 66 “foráneos” por razones lógicas exceptuamos al actual entrenador Diego Dabove y al chileno Andrés Prieto, que no llegó a dirigir ningún partido oficial. Nos quedan 64, de los cuales salieron campeones 10 (incluyendo a José Yudica, técnico del equipo que logró el ascenso en 1982) salieron campeones. O sea el 0.156 %

Pero el cipayo azulgrana insistirá en sostener su teoría. Para eso va a incluir dentro del concepto “riñón del club” a todos aquellos que en algún momento pasaron por San Lorenzo como jugadores. Es un límite muy difuso, porque de esa manera mete al Nano Areán y a Pipo Gorosito (ambos subcampeones) en la misma bolsa que el Panadero Díaz y el Cai Aimar. Igual vamos a darle al cipayo la chance de bajar el promedio de los técnicos de la casa. Pero ni así se puede.

Se incorpora a la lista, con total justicia, Pedro Omar, el entrenador campeón de la Copa de la República Pedro Pablo Ramírez, en 1943, ex múltiple campéon como jugador en la era amateur (debutó en primera en 1919 y jugó 11 años, hasta 1930). Omar suma otro galardón como conductor (en dupla con Diego García) del mejor equipo de la historia del club, el de 1946. Entonces aunque sumemos a todos, el porcentaje sigue siendo más alto. El promedio da 0.181 %.

Vamos a intentar una última variante. Para que se vea mejor el panorama, vamos a sacar la cuenta de los DTs “no campeones”, tanto del riñón como de “otros órganos”:

 

Si de 33 técnicos que fueron futbolistas del club, 6 ganaron títulos, hubo 27 que no salieron campeones.

 

Pero si de 64 técnicos que no tuvieron un paso previo como jugadores de San Lorenzo, 10 ganaron títulos, entonces hubo 54 que no salieron campeones.

 

O sea que, utilizando el exitismo propio de los resultadistas recalcitrantes, exactamente el doble de los foráneos “no ganó nada”.

Igualmente los siguen prefiriendo. En otros clubes, los hombres “de la casa” tienen más crédito, más espalda para absorber la presión. En San Lorenzo pasa lo contrario. No tengo certezas pero tampoco tengo dudas que los mismos que al Pampa Biaggio lo cuestionaron primero y vilipendiaron después, pese al tercer puesto obtenido en la Superliga 2017/2018, lo hubiesen pedido si esa misma ubicación la lograba dirigiendo a Godoy Cruz. Pero como fue con San Lorenzo, es un inútil. No sabe nada. Que se vaya.

Por eso cada vez que hay que salir a la búsqueda de un técnico, el cipayo azulgrana pide a gritos la llegada de alguien con pasado en los dos equipos del régimen, o alguno con un paso por Europa, menor de 50 años y dueño de un léxico de playstation.

O simplemente se conforma con uno que, gracias a una campaña decorosa con un equipo chico, se pone de moda un par de meses. Incluso es pretendido por algunos clubes más pero San Lorenzo gana esa puja y el cipayo lo celebra como un triunfo. (Llega de la mano de un inescrupuloso representante que en el mismo paquete lo emboca junto a futbolistas de escaso vuelo, por supuesto de su propia escudería). Hasta que el hombre de moda se sienta en el banco azulgrana, fracasa y automáticamente deja de estar de moda.

 

Últimamente con todos estos nos fue mal. Es más: ahora mismo nos está yendo muy mal. Pésimamente mal. Pero aún así, insisten en despreciar y ningunear a aquellos técnicos identificados con el club, los que demostraron pertenencia por los colores, los infravalorados de siempre.

Victor Pradel 

Derribando Mitos. «El verdadero estilo historico de San Lorenzo». 1° Parte

Derribando mitos

El Ciclón: el verdadero estilo histórico de San Lorenzo de Almagro.

Por Victor Gabriel Pradel

 

 

“Dicen que tiramos para adelante, a lo indio. Un momento: tiramos para adelante, es cierto. Pero sabemos adonde tiramos. La táctica de San Lorenzo es, desde sus comienzos, trabajar los 90 minutos. Dentro de la velocidad y el empuje hay orden. El forward debe gambetear ¡Cómo no, si eso es el fútbol! Ahora, la gambeta tiene que ser un recurso y no un entretenimiento. El que quiera divertirse gambeteando, que vuelva a la plaza. Se busca el gol desde el rechazo del back. Por eso este es un equipo de ataque.”

José Hipólito Fossa, 1934

 

 

Esta auténtica declaración de principios fue proclamada por el hombre que ganó más títulos en la historia de San Lorenzo. José Fossa, cinco veces campeón como futbolista y una como director técnico, fue tan firme y contundente como cuando era el capitán del primer equipo azulgrana. Ya en su rol de entrenador, en las páginas de la revista “El Gráfico” dejó escrita esta sentencia que no deja lugar a dudas.

Pero últimamente algunos neófitos pretenden instalar un relato falso, negando que el histórico estilo de juego de San Lorenzo sea un fútbol de ataque. Se basan en los logros obtenidos con otros tipos de sistemas y para enaltecer esas conquistas, les bajan el precio impunemente a los equipos que cimentaron la grandeza del club.

Son los adalides de una ideología que instaló un falso axioma: si atacás sos un bobo y si te defendés sos un vivo bárbaro. Entonces: ¿Diego García era un bobo? ¿Tim era un bobo? ¿Sólo Lorenzo y Zubeldía eran vivos? ¿La única manera de ganar es siendo “pragmático”? (tal el eufemismo de moda). Basta repasar las características de los conjuntos azulgranas campeones para demostrar lo contrario. Para derribar otro mito.

En Argentina, durante las primeras décadas, se empleó el 1-2-3-5. Con esa táctica San Lorenzo consiguió sus primeros títulos en el amateurismo. Duro y potente, directo y sin demasiadas florituras, basaba su juego en el empuje indomable de Luis Monti en la mitad de la cancha, habilitando con pelotazos largos al letal goleador Alfredo Carricaberry. Ese estilo impetuoso y arrollador, de búsqueda constante del arco rival a como dé lugar, fue su sello distintivo durante años e inspiró al periodista Hugo Marini a bautizarlo con el mote histórico que aun hoy perdura: “El Ciclón”, en 1932. Solo un año después conquistó su primer campeonato en el profesionalismo.

Campeón 1933:  1- 2-3-5

Se contrató a un entrenador húngaro, Eugenio Medyegsi, pero como sus métodos no variaron a los ya conocidos en el país, se prescindió de sus servicios y fue reemplazado por un hombre de la casa, Atilio Giuliano. «El arquero Lema, compensaba su baja estatura con una notable agilidad. «Los dos defensores jugaban “en diagonal”: Pacheco atrás y Fossa (capitán y líder) saliendo a romper. Los halves que ocupaban los laterales, Chividini y Achinelli, marcaban cada una de las alas contrarias, pero también se proyectaban; el centrohalf, Scavone, era el patrón de la mitad de la cancha. La contundente delantera se dividía en bloques: en el ala derecha Magán y Canteli, dos pistoleros, que dentro del área no andaban con vueltas y buscaban permanentemente el arco rival; el ala izquierda derrochaba calidad (no exenta de gol) con el talento del hábil insider Diego García y la velocidad del zurdo Arrieta. Los wines jugaban bien abiertos. Esta característica de usar todo el ancho de la cancha será una constante durante décadas en los equipos azulgranas. En el medio de ambos bloques, el centro delantero científico, Petronilho De Brito, un artista del balón, le daba el lujoso toque de distinción al campeón.

Campeón 1936: 1-2-3-5

El segundo título llegó de la mano del mismo esquema, pero con la impronta que le dieron otros protagonistas. José Fossa, ya retirado, ahora imponía su voz de mando como director técnico. El arquero, Sebastián Gualco, fue un innovador en su puesto, el primero en dominar el área y jugar adelantado, contrariamente a los guardavallas de la época que solían atornillarse a la línea. En la defensa, Lorenzo Gilli, back expeditivo, esperaba en el fondo y Oscar Tarrío salía a perseguir hombre a hombre al centro delantero rival, siendo un pionero en nuestras canchas en ese tipo de marcación. Tarrío se convirtió en un especialista en la función de “zaguero policía” y esa característica, como se verá luego, será fundamental a nivel táctico. La línea de halves mantuvo el mismo funcionamiento, pero la inclusión de Arrese como half izquierdo, corrió a Chividini a la derecha; Scavone siguió en el centro. En la delantera, el ala derecha era compuesta ahora por Cavadini y Alarcón, jugadores con tanta pólvora como sus antecesores; Arturo Naón era un centro forward técnico y cerebral, en la línea de Petronilho; y Diego García y Arrieta, siguieron conformando una dupla excepcional.

Al 1-2-3-5 se lo denominaba “Método”. Era el esquema que usaban todos los equipos del fútbol argentino (y por ende también la Selección Nacional) hasta que una gloria de San Lorenzo cambió el paradigma para siempre. Oscar Tarrío, zaguero central internacional, campeón en 1927 y en 1936, se fue a jugar al Red Star de Francia, junto a Alejandro Scopelli, ex Estudiantes. Allí se habituaron a jugar con la WM (3-2-2-3). Consistía en retrasar uno de los halves para marcar al centrodelantero de punta. El denominado “centro half policía” se ubicó como back central.  Los otros halves retrocedieron y terminaron siendo cinco los jugadores de corte defensivo. Al haber mayor distancia entre medios y delanteros, se retrasaron los dos insiders, formando con los halves, el llamado “cuadrado mágico”. Adelante quedaron los dos wines y el centrodelantero. Al estallar la segunda guerra mundial, Tarrío y Scopelli pasaron al Belenenses de Portugal. Scopelli cumplía la doble misión de jugador/entrenador. Y en ese rol aplicó la WM utilizando justamente a Tarrío, en la función de “stopper”, marcando hombre a hombre al centrodelantero rival. Lo hizo con tanto éxito que pronto el sistema se adoptó en todo el fútbol portugués.

En 1940, Oscar Tarrío retornó a la Argentina y estando retirado de la práctica activa del fútbol, asumió como  técnico de San Lorenzo e implementó la WM en el equipo. A este dispositivo táctico novedoso se lo llamó “Sistema”. Y como todas las cosas revolucionarias desde un primer momento fue muy combatido a nivel mediático en nuestro país. En 1941, Tarrío decidió sacarse el buzo de DT y se calzó nuevamente los botines. Lo sucedió en la dirección técnica el húngaro Emérico Hirschl, “el Maestro”, quien siguió utilizando la WM. El San Lorenzo de Hirschl, fue un equipazo. Salió subcampeón en el ’41 (ganando 11 partidos consecutivos) y en el ’42; y en 1943 ganó la Copa de la República Pedro Ramírez.

Campeón 1946: 1-3-2-2- 3

Fue cuando reinó el más brillante y lujoso equipo de la historia de San Lorenzo de Almagro. Una constelación de estrellas donde relucían con luz propia Farro, Pontoni y Martino, el mítico “Terceto de Oro”. El team azulgrana arrasó con el torneo local y salió campeón convirtiendo la friolera de 90 goles en 30 partidos. Dirigido técnicamente por una gloria del club, Diego García, secundado por otro ex crack, Pedro Omar (ambos ex compañeros de Oscar Tarrío, casualmente) el equipo se posicionaba dentro del planteo de la WM.» En el arco Blazina, con su pasmosa tranquilidad, jugando al límite y arriesgando siempre. Atrás Vanzini marcaba al wing izquierdo, Basso al centroforward y Colombo al wing derecho.  En el medio, Zubieta sobre la derecha acompañaba al centrohalf Grecco. Arriba, los dos punteros bien abiertos: Imbelloni en la derecha y Silva por la izquierda. Farro, Pontoni y Martino no tenían posiciones fijas. Los tres podían bajar y llegar tocando con pases cortos y triangulaciones o pelotazos largos para los piques y desbordes de los wines. La posición de Pontoni fue toda una innovación. Se tiraba atrás o las puntas, llevándose las marcas de los desorientados zagueros centrales que no podían encontrarlo y dejaban un hueco aprovechado por la entrada goleadora de Farro o Martino.

Luego de florearse en todos los campos argentinos, San Lorenzo salió a lucir su extraordinario fútbol por Europa. En aquella histórica gira, humilló dos veces a la Selección de España: 7 a 5 y 6 a 1, y abofeteó a la Selección de Portugal por 10 a 4.

Fue tanto el impacto y la conmoción que la Federación Española de Fútbol hizo llegar una circular conminando a todos los equipos 1ª y 2ª  división a poner en práctica el mismo sistema de juego que utilizaba San Lorenzo. En 1997, el ex entrenador de las inferiores del Barcelona, Jaume Olivé lo recordó así:

“Y en eso llegó el San Lorenzo de Almagro. Eran los meses de diciembre de 1946 y enero de 1947. Nadie había visto jugar nunca a un equipo de la manera que lo hacia el campeón argentino. El San Lorenzo proponía un juego de pase corto, elaborado, de triangulación, frente al fútbol más directo y profundo de una España en que hablar de táctica sonaba a algo herético. Los argentinos proponían la dinamización con balón y la estrategia, frente a valores como la furia, el genio y la improvisación (…) Le dieron un cambio en el juego de ataque, con la reubicación del ariete, que pasó a retrasarse y permutarse con uno de los interiores. El San Lorenzo disponía siempre de un defensor más cuando no tenía el cuero mientras que cuando atacaba lo hacía con siete futbolistas: los cinco delanteros escalonados, apoyados por los dos medios volantes (…) Hubo un antes y después de la visita del San Lorenzo en el fútbol español”.

Alfredo Di Stéfano, uno de los más grandes futbolistas de la historia, siempre proclamó su adoración por René Pontoni. Y retrató sus características: “Yo ví jugar a Pedernera y a Pontoni. Eran jugadores que marcaron un modelo que contrarrestaba el modelo defensivo del adversario. Y claro, en vez de que te marcaran encima, a presión, tú te liberabas. Si te venía el defensa marcador, te lo atraías al medio campo y desmantelabas el orden defensivo”.

La última gran revolución táctica del fútbol mundial la encarnó el Barcelona de Pep Guardiola. La posición en la cancha de Lionel Messi, popularizó el término “falso 9”. Mientras algunos le adjudicaron el invento al técnico catalán, la prensa especializada europea rastreó el origen de ese concepto y llegó a la conclusión unánime que el primer centrodelantero de esas características fue Nándor Hidegkuti, en la famosa Selección de Hungría de 1954. Todas las búsquedas en Google al respecto, coinciden en el mismo nombre. Incluso se atreven a afirmar que el 25 de noviembre de 1953 quedó inscripto como la fecha de nacimiento del “falso 9”, cuando en un antológico partido, los húngaros golearon a Inglaterra 6 a 3 en Wembley.

Pero las palabras de Olivé certifican que el intercambio de posiciones entre Pontoni y Martino, es una variante táctica de la WM que no se conocía en Europa. El testimonio de Di Stéfano lo avala. Además le dan un contexto histórico: 8 años antes que Hidegkuti, 28 años antes que Johan Cruyff  en la Holanda del ’74 y 63 años antes que Messi, el gran René Pontoni ya jugaba de “falso 9”, aunque jamás le den el crédito que le corresponde. Y por ende, el San Lorenzo de 1946 fue un equipo que cambió un paradigma no solo en el fútbol argentino; también en el fútbol mundial.

 

Campeón  1959: 1-3-2-1-4

 

Trece años pasaron desde aquel magnífico equipo de San Lorenzo de 1946. El excelso fútbol de vuelo técnico preciosista del “Terceto de Oro” había significado un quiebre dentro del tradicional estilo avasallante de los equipos del club. Pero merced a la acción de cinco implacables pistoleros, en 1959, dirigido por José Barreiro, el Ciclón volvió a ser el Ciclón: «El arquero Carrillo, era un atajador clásico. » La defensa marcaba con línea de 3: Martina e Iñigo en ambos laterales y Cancino como central. Reynoso y Schiro se repartían la mitad de la cancha y unos metros más adelante, Miguel Ángel Ruiz se ubicaba como nexo entre los medios y los atacantes: el “Tingui” Facundo, wing derecho de temible remate; una doble punta de lanza, el exquisito Omar Higinio García, que arrancaba de atrás armando juego para el letal e implacable Nene Sanfilippo; y en la izquierda Norberto Boggio, wing veloz, pero también con pólvora. Entre los “Cinco Pistoleros” convirtieron 74 de los 75 goles del campeón (el restante lo hizo José Herrera, delantero suplente), signo contundente del demoledor ataque, que causó sensación a punto tal que los cinco fueron convocados para integrar la Selección Argentina en el Sudamericano de ese año en Guayaquil.

José Barreiro fue uno de los mejores técnicos que tuvo San Lorenzo, aunque al mismo tiempo es el entrenador más infravalorado. Las 2 máximas goleadas de la historia del CASLA (8 a 1 a Gimnasia en el ‘57 y 8 a 1 a Estudiantes en el ‘60) fueron logradas por equipos dirigidos por él y significan una prueba irrefutable de sus esquemas ultra ofensivos, que años más tarde volvió a aplicar en otro equipo emblemático; los míticos Carasucias, que no salieron campeones, pero ni falta les hizo: quedaron en la historia con su fútbol maravilloso. Y en ellos se encuentra el génesis del equipo definitivo: los Matadores.

Victor Pradel

Proximamente publicaremos la 2° Parte.

41 historias del Gasómetro,a 41 años del último partido !!

Por Victor  Gabriel Pradel

 

1 round duró la pelea en la cual Pascual Pérez noqueó a Dai Dower y retuvo por cuarta vez su título mundial de peso mosca, ante una multitud estimada de 80.000 personas, el 30 de marzo de 1957 
2 de Diciembre de 1979. Último partido, 0-0 con Boca
3 Sudamericanos se jugaron en el Gasómetro: 1929, 1937 y 1946 (los 3 los ganó Argentina, saliendo campeón de América 2 veces en Boedo)
4 de mayo de 1958 – Inauguración del sector de plateas «Bodas de Oro», en la tribuna que daba espaldas a la calle Las Casas.
5 goles de Magán a Tigre – Record aún hoy no igualado por ningún otro jugador azulgrana: 5 goles en un partido, en la victoria de San Lorenzo, 8-2, el 11 de septiembre de 1932
6 goles de San Lorenzo a Huracán en la goleada 6-3 el 8 de noviembre de 1959 – Ese día los jugadores dieron la vuelta olímpica en el Gasómetro, festejando el título obtenido una semana antes.

 

7 de mayo de 1916 – Primer partido en el Gasómetro: San Lorenzo 2 Estudiantes 1
8 goles – 8-1 a Gimnasia (4-8-1957) – 8-1 a Estudiantes (25-9-1960) – Las dos máximas goleadas de la historia de San Lorenzo fueron en el Gasómetro.
9 de mayo de 1971 – Primer gol del Gringo Scotta en el Gasómetro: San Lorenzo 2 – Independiente 1
10 de marzo de 1968 – Primer partido del Sapo Villar en el Gasómetro: San Lorenzo 1 – Platense 1
11 – El número de la camiseta de Mario Rizzi, autor del último gol en el Gasómetro
12 de octubre de 1962 – Histórico gol de taco de Sanfilippo a Boca
13 de marzo de 1973 – Dos días después de ser elegido presidente de los argentinos, Héctor Cámpora visita el Gasómetro para presenciar la victoria de San Lorenzo 1 – River 0 por la Copa Libertadores
14 años pasaron desde el cierre del Viejo Gasómetro hasta la inauguración del Nuevo Gasómetro
15 de diciembre de 1957 – San Lorenzo 5 – River 1 – Máxima goleada a River en el Gasómetro
16 de octubre de 1973 – Toca el maestro Carlos Santana

 

 

17 de octubre de 1978 – Ilustre visita de Diego Armando Maradona al Gasómetro (San Lorenzo 2 – Argentinos 0)
18 de noviembre de 1951 – San Lorenzo 1 – River 1 – Primer partido televisado de la historia del fútbol argentino
19 de febrero de 1972 – Sandro canta para 50.000 personas en los carnavales del Gasómetro
20 de junio de 1977 – Las Madres de Plaza de Mayo hacen una de sus primeras apariciones públicas en un acto en el Gasómetro.
21 – Las victorias contra Racing en el Gasómetro sobre 46 partidos
22 – Las victorias contra Boca en el Gasómetro sobre 49 partidos
23 – Los partidos que dirigió TIM en el Gasómetro; ganó 14, empató 7, solo perdió 2
24 de marzo de 1971 – San Lorenzo 6 – Racing 2 – Máxima goleada en un clásico
25 minutos, gol de Moggio a Estudiantes – Primer grito en el Gasómetro

 

 

 

26 de octubre de 1924 – San Lorenzo le gana 1-0 a River; se consagra campeón y da la vuelta olímpica en el Gasómetro
27 – Las victorias contra Huracán en el Gasómetro sobre 51 partidos
28 de octubre de 1970 – San Lorenzo 6 – Gimnasia 3: Rafael Albrecht establece un récord al marcar 4 goles, hazaña nunca lograda por ningún otro defensor del fútbol argentino
29 de enero de 1944 – San Lorenzo cede el Gasómetro para un partido a beneficio de las víctimas del terremoto de San Juan, con la presencia del presidente de la Nación Pedro Ramírez.
30 de enero de 1949 – Eva Perón y Juan Domingo Perón asisten al Gasómetro para ver la final del Primer Campeonato de Fútbol Infantil «Evita» 
31 de mayo de 1931 – San Lorenzo 4 – Tigre 2 – Primer partido de la era profesional
32 minutos del segundo tiempo – Gol de Rizzi, último grito en el Gasómetro, el 18 de noviembre de 1979, en la victoria por 4-0 ante Cipolletti de Río Negro
33 los goles que hizo Argentina en los 11 partidos que jugó en el Gasómetro en los Sudamericanos ’29, ’37 y ’46

 

 

34 los minutos que le bastaron a Héctor Veira para meterle 4 goles a Boca, el 5 de noviembre de 1967. Los goles fueron a los 5, 12, 32 y 34 minutos del primer tiempo
35 los minutos que le bastaron a Isidro Lángara para meterle 4 goles a River, el día de su fulgurante debut, 21 de mayo de 1939. Los goles fueron a los 7, 15, 21 y 35 minutos del primer tiempo
36 partidos estuvo invicto San Lorenzo en el Gasómetro, entre 1935 y 1937, dos años y cuatro meses sin perder, la racha invicta más larga 
37 años tenía José Francisco Sanfilippo cuando convirtió el último gol de su carrera, no podía ser de otra manera, a Boca en el Gasómetro, el 30/9/72
38 años pasaron desde el comienzo del profesionalismo en 1931 hasta el cierre del Gasómetro en 1979. En ese lapso San Lorenzo jugó 836 partidos en Avenida La Plata al 1700
39. 1939. Se desmantela la «Tribuna chica», la vieja tribuna techada que daba a la calle Las Casas, donde se ubicaba la hinchada. El Gasómetro alcanza así su máxima capacidad.
40. 1940. El 5 de marzo Argentina golea 6 a 1 a Brasil en el Gasómetro. Es la máxima goleada de la Selección frente a su clásico rival
41 años del último partido

«La Topadora del Metro 1983 : El campeón que no fue»

La Topadora del Metro 1983

El campeón que no fue

 

Hay equipos que no necesitaron salir campeones para quedar grabados en la memoria popular. Los Carasucias y los Camboyanos son ejemplos irrefutables. Y el sub-campeón del Metro ’83, aún sin ser inmortalizado con ningún apelativo, también pertenece a esa categoría. En el Nacional 1984, cuando con un par de cambios de nombres el equipo siguió arrasando rivales, el periodista Adrián Paenza, sugirió un apodo contundente: “La Topadora”. La hinchada lo tomó como propio y durante varios partidos lo transformó en canción. Lamentablemente no perduró en el tiempo: hubiese sido un acto de justicia.

Tras la épica gesta del ascenso, el pueblo sanlorencista continuaba enfervorizado y acompañó en masa el retorno a Primera División. El carisma de un símbolo como el Bambino Veira, conductor de aquellos jugadores y el arrollador juego ofensivo que hacía honor al histórico apodo “El Ciclón”, contribuyó a esa identificación con una hinchada que no tenía cancha pero reventaba todas.

 

El campeonato arrancó mal para San Lorenzo. En el debut cayó injustamente derrotado por Boca, 2-1. Sería una constante en el torneo: crear innumerables situaciones de gol pero perder puntos inmerecidamente. A la larga lo terminó pagando caro. Esa lluviosa tarde en Vélez (con las ausencias de Insúa y Rinaldi, convocados por Bilardo para la Selección sub 23, que ese mismo día jugó la final del torneo de Toulon) los postes y la gran actuación de Gatti le negaron el empate. En la segunda fecha fue Ferro quien se encontró una victoria sobre la hora, 1-0, gracias a un zapatazo de 40 metros.

Tras esa derrota, se sumó al plantel un jugador que terminaría siendo una figura consular: Armando Mario Husillos. Su incorporación le permitió al Bambino armar un esquema hiper-ofensivo. Partiendo de un 4-3-3, en pleno vértigo del partido se convertía en un 4-2-4, totalmente inusual en la época. Con el Negro Quinteros y el Gallego Insúa, repartiéndose el mediocampo, adelante utilizaba todo el frente de ataque: dos wines bien abiertos, el Toti Iglesias por la derecha y Rubens Navarro por la izquierda y una doble punta de lanza, con Rinaldi y Husillos. Mientras el Toti no se estacionaba sobre la raya, si no que hacía la diagonal para usufructuar su olfato goleador, el uruguayo garantizaba continuos desbordes y envenenados centros de zurda para la entrada fulminante de los otros tres delanteros. El dispositivo era elástico: tanto Rinaldi como Husillos, intercambiaban posiciones; cualquiera de los dos a su debido momento, se tiraba atrás y arrancaba creando juego desde tres cuartos de cancha en adelante. Cuando San Lorenzo atacaba incluso metía un volante más en el área, ya sea Insúa o Quinteros. También los defensores aportaban en ofensiva: lo demuestra la cantidad de goles que convirtió la dupla central Biaín-Higuaín y la constante subida de los laterales, ya sea Sosa, Hrabina o Alul. El plantel, rico en variantes, contaba con suplentes de jerarquía. Si faltaba alguno de los integrantes del sexteto de volantes y delanteros, podían ingresar Coudannes, Luna, Bueno o Perazzo y cumplir con similar eficacia.

Este dibujo táctico fue utilizado por primera vez en la tercera fecha y San Lorenzo consiguió la primera victoria del campeonato al derrotar a Unión 3 a 1. Pero en la cuarta jornada se perdió otro punto insólito. En el clásico en la Quema, Huracán alcanzó un empate milagroso, 2-2, con gol en contra de Biaín faltando dos minutos, en un partido en el cual el equipo de Veira creó no menos de 15 situaciones de gol. La recuperación llegó con dos victorias consecutivas ante equipos cordobeses: 2-0 a Instituto y 3-2 a Racing, jugando como visitante, en el estadio hoy conocido como “Mario Kempes”, en un partidazo que fue televisado en directo. El Ciclón se ubicaba segundo a dos unidades del puntero Independiente, su próximo rival. Pero en un vibrante encuentro cayó derrotado 2-3 pese a cumplir una gran actuación. El siguiente encuentro también fue televisado y terminó en un escándalo. San Lorenzo perdió 0-2 con Newell’s en Rosario, perjudicado notablemente por un viejo verdugo, el árbitro Abel Gnecco, que expulsó nada menos que a 5 jugadores: Biaín, Hrabina, Navarro, Pumpido y Cousillas. El partido finalizó a los 42 del segundo tiempo al quedar el elenco azulgrana en inferioridad numérica. Retomó la senda del triunfo goleando 4-0 a River, que tenía a sus profesionales en huelga y presentó un equipo juvenil donde se destacó un talentoso volante que jugó con la camiseta número 5: su nombre era Néstor Raúl Gorosito. Luego vino una caída 0-1 con Estudiantes en La Plata y tres triunfos consecutivos que colocaron al equipo en la lucha por la punta: 1-0 a Argentinos, 3-2 a Chicago (en un clima de gran confraternidad entre ambas hinchadas) y 4-3 a Temperley (donde jugó un joven Darío Andrés Siviski). Ciertos desequilibrios defensivos se compensaban con las innumerables situaciones de gol que generaba el Ciclón, quien era acompañado por una multitud: a esa altura del torneo San Lorenzo era primero en recaudaciones. Pero cuando estaba nuevamente a tiro de la punta, esos errores le costaron otra inoportuna e injusta caída, 1-2 con Vélez. Luego de tener fecha libre, volvió a convertir cuatro goles. Esta vez la víctima fue Talleres, que recibió un contundente 0-4 en Córdoba. A continuación, un golazo de Rinaldi, le dio la victoria 1-0 sobre Racing en Avellaneda (aunque en cancha de Independiente, donde su clásico rival hizo de local). Después volvió a perder otro punto en forma inexplicable, con Central de local y tras ir ganando. Los rosarinos quedaron con 9 hombres pero lo dieron vuelta. En tiempo de descuento llegó el agónico empate, 3-3 con gol de Iglesias. Llegó la fecha 19, la última de la primera rueda. Ante la gran convocatoria del pueblo azulgrana, Platense hizo de local en la cancha de River. Poco pudo hacer ante el poderío ofensivo del Ciclón que venció con autoridad 3 a 1. Al término de la primera mitad del campeonato, San Lorenzo era el equipo que había ganado más partidos (10 de 18), el más goleador (37 goles a favor) y estaba a 3 puntos del líder, Ferro.

Jorge Rinaldi supera a su hermano Osvaldo. El Ciclón derroto a Racing 1 a 0 con gol de la «Chancha»

La segunda rueda comenzó con un duelo esperadísimo. San Lorenzo volvió al estadio Monumental, esta vez para ser visitante de Boca, que tenía su cancha clausurada. 50.000 personas reventaron las tribunas, produjeron la recaudación más alta del campeonato y presenciaron un espectáculo emotivo. El equipo azulgrana estuvo dos veces arriba en el marcador. Increíblemente se le volvió a escapar la victoria en el último minuto, cuando en una jugada confusa donde se comete foul sobre el arquero Quiroga, llegó el inmerecido empate xeneize, 2 a 2. De todas maneras se mantuvo la distancia de 3 puntos con Ferro, el siguiente rival. Era un choque de estilos. El vertiginoso y arrollador Ciclón de Veira contra el amarrete y conservador Ferro de Griguol. Había que ganar o ganar. Y se ganó. Pero el partido no terminó: el juez Carlos Espósito lo dio por finalizado a los tres minutos del segundo tiempo, con el resultado 2-1 a favor de San Lorenzo, tras expulsar a cinco jugadores del equipo de Caballito.

Victoria azulgrana ante Ferro 2 a 1.
Victoria azulgrana ante Ferro 2 a 1.

Otra vez a tiro de la punta, era el momento de alcanzar la cima, pero llegó otra inoportuna caída, 0-2 con Unión en Santa Fe. La recuperación llegó contra Huracán. San Lorenzo hizo pesar la paternidad histórica y venció 2 a 1, exiguas cifras teniendo en cuenta la buena actuación del equipo donde sobresalió Husillos, autor de un gol extraordinario. Fue fiesta en el césped y en las tribunas, donde la Gloriosa recibió a los jugadores del clásico rival arrojando bolsas de basura.

Victoria en el Clasico ante Huracan!!

Después San Lorenzo viajó a Córdoba para enfrentar a Instituto. Y por cuarta vez en el torneo volvió a convertir cuatro goles. Fue tan brillante la exhibición que el equipo se retiró aplaudido por el propio público cordobés. El 4-1 final le permitió al Ciclón alcanzar la cima del campeonato, en compañía de Independiente, ambos con 29 puntos. Lamentablemente, no pudo disfrutar la punta porque en la siguiente fecha le tocó quedar libre, circunstancia que aprovecharon Independiente, Vélez y Ferro, para superarlo en la tabla. El domingo 30 de octubre de 1983 se realizaron las elecciones nacionales que pusieron fin a 7 nefastos años de dictadura militar en la República Argentina. Tres días después de aquella histórica jornada, San Lorenzo visitó en Avellaneda al puntero Independiente y en otra actuación superlativa, venció 2 a 0.

Victoria ante Temperley 4 a 3 en la Primera rueda. Partido para el infarto

 

Definitivamente se puso la pilcha de candidato y quedó otra vez a uno de Ferro, el nuevo líder. Pero en el próximo partido volvió a perder otro punto al igualar 2-2 con Newell’s, un encuentro que había dominado, hasta el empate leproso a solo 7 minutos del final. Rinaldi abrió la cuenta con un golazo y el segundo tanto fue el gol número 99 en la carrera de José Raúl Iglesias (como se verá más adelante, no fue un detalle menor). Luego volvió la contundencia al derrotar fácilmente a Racing de Córdoba por 3 a 0. San Lorenzo quedó un punto abajo de Ferro, pero con un partido menos porque ya había quedado libre. Era el momento de dar el salto. Pero todo se desmoronó en solo 4 días. El domingo 13 de noviembre llegó otra cita esperada en el estadio de River, ante el equipo local. Era un partido decisivo. Y lo terminó siendo, pero negativamente. La revolución de fútbol ofensivo que proponía el equipo de Veira borró de la cancha a River. En el primer tiempo Francescoli puso en ventaja a los locales, pero San Lorenzo fue una tromba y con goles de Insúa y Navarro terminó di vuelta el resultado. A los 9 minutos del segundo tiempo, Jorge Rinaldi le puso el broche de oro a una gran jugada colectiva y puso el marcador 3 a 1. El Ciclón se floreaba ante la algarabía de los cuervos que entonaban “Ole lé, ola lá, si este no es el fútbol, el fútbol dónde está”. Era una exhibición de alto vuelo y San Lorenzo estaba más cerca del quinto que del cuarto. La hinchada empezó a pedir que Iglesias convierta su gol número 100. Desde la tribuna bajó el clamor: “Aliente usted, aliente usted, para que el Toti haga los cien”. Los jugadores tomaron el mensaje, comenzaron a jugar para Iglesias y así se dilapidaron un par de chances. Pero además entró en escena Raúl Marsiglia. El árbitro omitió sancionar un claro penal a Rinaldi y anuló un gol legítimo de la Chancha por un offside inexistente. Como no era suficiente, el hombre de negro fue por más: a los 27 minutos del segundo tiempo cobró penal por una infracción de Higuaín a Francescoli un metro afuera del área, que el uruguayo cambió por gol. Y cinco minutos después el juez se encargó de empatar el partido. Inventó otro penal cuando Tapia se zambulló groseramente. Encima Quiroga atajó el disparo de Francescoli, pero éste convirtió tras el rebote. El 3 a 3 final, tan injusto como inexplicable, dejó al Ciclón dos puntos debajo de Ferro. Pero lo que pasó 4 días después fue peor. La del miércoles 16 de noviembre fue una noche negra que a la luz de los resultados determinó la suerte de San Lorenzo en ese torneo. El rival era Estudiantes en la cancha de Vélez. Otro choque de estilos opuestos. Casi desde el vestuario los de La Plata quedaron con 10 por la expulsión de Gette a los 2 minutos. A los 12 Husillos abrió el marcador. Con la ventaja del resultado a favor y un jugador más parecía encarrilarse el partido. Pero antes de terminar el primer tiempo, el Bocha Ponce ejecutó un tiro libre. Quiroga fue a un palo a buscar la pelota, se desvió en la barrera y entró mansamente por la otra punta. En la segunda etapa San Lorenzo se llevó por delante a Estudiantes, que aguantó el empate con sus armas características. Hubo un penal a Husillos no cobrado. Y llegó el último minuto. Y fue fatal. El técnico pincha, Eduardo Manera dispuso un cambio a los 44 del complemento con la sola intención de demorar y mandó a la cancha a Custodio Mendes. El Bocha Ponce tenía un tiro libre y se la tiró a Islas para hacer tiempo pero Ithurralde hizo repetir la jugada para que entre Custodio. Ponce lo vio picar, le tiró un pelotazo, el oriundo de Cabo Verde lo capturó sorpresivamente y en la primera y única bola que tocó, la clavó junto a un poste. Un gol insólito. Sacaron del medio y Rinaldi, desde el círculo central, fue gambeteando rivales hasta entrar al área y ser derribado por Miguel Ángel Russo. Ithurralde cobró penal. Pero el remate de Insúa, muy alto sobre el travesaño, se perdió en el cielo de Liniers. Y con él se fueron las ilusiones del campeonato. Para colmo Ferro ganó y estiró a 4 puntos su ventaja sobre San Lorenzo e Independiente. Después de esos dos tremendos mazazos, en la fecha siguiente volvieron los goles y las sonrisas. El Ciclón venció 3-0 a Argentinos, con el aliento conmovedor de su gente, que no paró de alentar bajo una lluvia torrencial que obligó a parar el partido dos veces. El empate de Ferro con Talleres, permitió descontar un punto tanto a San Lorenzo como a Independiente que también ganó. Pero vinieron otras dos fechas fatales.

Primero un empate 1-1 con Chicago, resultado que con el tiempo despertó suspicacias por la amistad que unía a ambas hinchadas. El ex presidente Fernando Miele, años más tarde declaró que los jugadores de San Lorenzo fueron a menos para favorecer al equipo de Mataderos que luchaba por evitar el descenso. Esa noche fueron expulsados Rinaldi e Iglesias. Justo en la semana previa se había anunciado la venta del Toti al Valencia de España. En principio se acordó que se haría efectiva al final del campeonato, pero Iglesias se fue un par de semanas después sin haber marcado su gol número 100. Después vino la derrota con Vélez, 2-3, aún así las chances de campeonar estaban intactas. El líder ahora era Independiente con 41 puntos, seguido por Ferro con 40 y San Lorenzo con 38. Posteriormente llegó la tercera visita a Córdoba. Y también fue victoria, sobre Talleres, 1 a 0. Las posiciones no se modificaron. Luego en otra jornada lluviosa le ganó 1-0 a Racing, haciéndolo caer aun más en la tabla y subiendo al mismo tiempo, ya que Independiente empató y Ferro quedó libre. Pero perdió una chance de volver a descontar, al igualar 0-0 con Temperley, justo cuando el equipo de Pastoriza también había empatado.

 

A dos fechas del final, los de Avellaneda tenían 45 puntos y los de Boedo y los de Caballito 43. El Ciclón visitó a Central en Arroyito, en un partido tan violento como bizarro. El árbitro Mario Gallina expulsó a cuatro jugadores canallas y a Husillos, Sosa e Insúa, de San Lorenzo. Y cuando en la cancha quedaban solo 7 futbolistas del equipo local y 8 azulgranas, Eber Bueno clavó un zapatazo en un ángulo. El público rosarino no aceptó la derrota, comenzó a tirar toda clase de proyectiles y Gallina cortó el partido 6 minutos antes del final. Independiente empató con Talleres y quedó con 46, mientras San Lorenzo y Ferro lo seguían con 45. La definición, agónica, llegó en la última fecha. Se jugó el jueves 22 de diciembre de 1983. San Lorenzo debía ganarle a Platense en la cancha de Vélez y a la vez esperar que Independiente pierda puntos con su rival de toda la vida, Racing (que ya había descendido la semana anterior) y Ferro haga lo propio con Huracán. El equipo de Veira cumplió su parte y derrotó claramente al Calamar, por 2 a 0. Huracán, inesperadamente, nos dio una mano al empatarle al verdolaga 1 a 1, pero el Rojo de Avellaneda se aprovechó de su vecino descendido, le ganó con facilidad 2 a 0 y se llevó el título.

Gran triunfo azulgrana en Rosario ante Central
  • La campaña fue excepcional: 20 partidos ganados sobre 36 jugados, con 69 goles a favor y 42 en contra (lo que da una asombrosa diferencia de gol de +27). Con el actual sistema de tres puntos por partido ganado San Lorenzo hubiera sido el campeón. No solo eso: también tuvo el mejor porcentaje de puntos obtenidos. Logró el 66,67 % de los puntos en juego contra el 64,42 %  de Independiente, a quien derrotamos incuestionablemente en Avellaneda y para lamentarnos más, terminó siendo campeón de América y del mundo.
Gol del «Tucumano» Quinteros a Platense en la ultima fecha del certamen.
  • La revolución futbolística de que generó San Lorenzo arrasó rivales en los campos de juego y en las tribunas. Finalizó primero en la tabla de recaudaciones y provocó un fenómeno popular tan grande que el presidente de Vélez, Petracca, dejó de alquilarle la cancha porque sus hinchas se hacían cuervos.

  • Por eso el pueblo azulgrana, festejó como si hubiera salido campeón; al finalizar aquel último partido con Platense, una multitud invadió la cancha y dio la vuelta olímpica, entonando el emotivo ……….

  • “Gracias Ciclón por todo lo que hiciste, esta tu hinchada no se lo va a olvidar, gracias Ciclón por todo lo que hiciste, esta tu hinchada te quiere de verdad”.

Por Victor Pradel