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Carta de Javier Ñiguez, socio Refundador!!!!

Carta de Javier Ñiguez, socio Refundador

 

Ser socio Refundador es el orgullo más grande que un cuervo puede tener en su vida. Es la lucha por la identidad robada, es la lucha por recuperar el barrio, es la lucha de mucha gente que ya no está, que lo sufrió en vida, el robo de nuestras tierras, de nuestra historia. Por la gente que ya no está,  por los que estamos y los que vendrán, el desafío más importante que tenemos como institución es recuperar lo que nos fue robado. Ya no me importan refuerzos, títulos, si la marca de la camiseta, si jugamos a cualquier hora y cualquier día, quiero LA VUELTA!!! Esta gente que está al frente de club esta en las puertas de quedar en lo más grande de la historia del club!. Pido que dejen las distracciones mediáticas, políticas y que por favor se concentren en LA VUELTA AL BARRIO! Y si no alcanza con los pedidos de los q estamos acá en el país, la cuervada que está en el exterior también se sume al reclamo.Niguez

Mi máximo orgullo es ser SOCIO REFUNDADOR, ya tengo 2 m2 y estoy pagando el 3ro.

Gracias a todos los que se ponen la causa de La Vuelta al hombro. De mi parte apoyo, acompañamiento, respeto y admiración. Gracias a ustedes por dejar expresar mi ilusión, mi dolor y mi amor por la causa más noble por la que estamos luchando hace rato y ojala termine pronto con la conquista máxima: LA VUELTA!!!!

Nos vemos en Boedo!!

Javier Ñiguez

 

“Semilla de mi corazón” Carta de un socio refundador!!!!!!

Semilla de mi corazón

Con la penuria de no poder haberte visto, querido y amado Gasómetro, te escribo estas palabras.

A través de distintas voces, distintos videos, escrituras y fotografías pude conocerte, pude saber de la gloria que llevaron tus tablones. Aquellos tablones que pudieron ser de cemento, pero, viste, la historia de San Lorenzo tiene esta espina clavada en el corazón.

Grandes equipos pudiste ver, grandes jugadores, pero no sólo de futbol, sino también de distintos deportes, porque en Boedo creaste un Club con todas las letras, para que todos los amantes de los distintos deportes pudiesen acercarse y disfrutar de tus instalaciones y hacer de San Lorenzo un Club inmenso, envidiado por las demás instituciones.

Y no eras una piedra en el zapato de ningún otro, como hoy te hacen llamar, eras el portador del zapato, y supiste ser el ganador en todos los deportes que albergaste.

Años de gloria, años de muchos eventos sociales, dentro y fuera del club, calles colmadas, los vecinos del barrio felices de ir a verte diariamente, y de estallar en fervor los domingos, posados en tus tablones, tus resistentes tablones, que ni alcanzaban para la cantidad de gente que iba que hasta tenían que colgarse de distintos lugares para poder ver la imposición que brindabas ante distintos rivales.

Pero como dije en mis primeras palabras, porto la penuria de no poder haber vivido esos momentos, que cuando escucho distintas personas que sí pudieron hacerlo, se le llena a uno el pecho de emoción, de alegría, de orgullo.

Avanzó el tiempo, y empezaron a maltratarte, a querer sacarte de tu lugar, a querer llevarte a otro lugar, se empezaron a olvidar de tu historia, de todo lo que vos brindaste, no sólo al club, sino también a todos los vecinos del barrio y de barrios aledaños. Y lo que más pena dio, es que era hasta gente propia del club en un principio.

Te siguieron maltratando Gasómetro querido, y para colmo de males, llegaron los innombrables, y un brigadier, que lamentablemente hay que nombrarlo, sólo para que la historia marque una y otra vez que bajo el mando de Cacciatore, lograron sacarte. Del único modo que esa especie sabe manejarse, y con excusas y promesas nunca cumplidas, te sacaron de tu lugar, te desmantelaron Gasómetro.

No me cabe duda que hubo muchísima gente que quiso defenderte, que quiso mantenerte en pie, que no caigas de rodillas ante esa especie destructora, pero esa maldita especie no sabe de palabras, no sabe de respeto, solo sabe de armas y amenazas, de cumplir lo que ellos digan, sin lugar a escuchar a nadie. Cuando querías opinar, cuando querías oponerte, primero venia la amenaza (si es que en algunos casos tenias la “suerte” de tener primero la amenaza), acto seguido, la muerte.

   El barrio perdió mucho más que un estadio, el barrio perdió la alegría, perdió la grandeza de ser, perdió el avanzar, tanto perdió, que hoy al verlo, lo vez prácticamente igual que hace ya 37 años, desde aquel último partido que permitieron disputar dentro de tus amados tablones Gasómetro querido.

Pasaron los años, pasó el tiempo, tuvimos que salir a demostrar nuestra grandeza en las malas, en las malas de verdad, cuando muchos pensaban que San Lorenzo dejaba de existir, porque a San Lorenzo le sacaron su alma, le sacaron su corazón, lo destrozaron, pero como dice la canción, hay algo que no pudieron parar, y es esta hinchada, que siempre te banco, en las buenas, y mucho más en las malas. Demostramos que nuestro clamor no se iba a dejar vencer por culpa de esa especie que merece todo nuestro desprecio.

Querido Gasómetro, hoy quiero decirte que no todo está perdido, por que pudieron sacarte tu estructura, pero jamás pudieron sacar tus raíces, y las raíces, tarde o temprano, vuelven a crecer, eso es algo que supiste guardar en secreto. Y sabias dentro tuyo, que ibas a tener la oportunidad de plantar esa semilla que te representa, pero tenias que estar atento, no en cualquiera podías plantarla, porque tenias una sola oportunidad y esa semilla necesita de un corazón resistente y rebelde.

En uno de los tantos días, estuviste atento, y no dejaste pasar esa chance que te presentaba la vida, desde tus raíces viste a pasar a dos locos, a dos que los escuchabas hablar de San Lorenzo, pero no solo de San Lorenzo como equipo de futbol (habrás escuchado a tantos, pero buscabas algo más en esas palabras), sino también de San Lorenzo como institución, como club, con todo lo que le brindaste al barrio, pero sobre todas las cosas, de lo glorioso del club bajo tu manto de gloria.

Esperaste el momento preciso, seguramente cuando los dos se pararon a esperar que viniese alguna línea de colectivo, a charlar, o simplemente ver hacia dónde estabas, imaginarte ahí de pie nuevamente, y devolverle al club todo lo que le supiste dar. Ya los conocías, ya sabias que sus nombres eran Adolfo y Diego, y que eran dos locos que se iban a hacer escuchar. Fue en ese preciso momento, mientras ellos volvían a verte de pie, imponente, donde despejaste todas tus dudas, y sabias que en ellos estaba la ilusión de volver a verte de pie, una vez más. Plantaste en sus corazones algo que nadie jamás podrá sacarles, el gran desafío de volver a crearte, de volver a ser… ¡De volver a Boedo!.

Pero como bien sabes querido Gasómetro, nada es fácil en esta vida, menos para nosotros, los Sanlorencistas, y años estuvieron ellos dos, estoicos, peleándola contra viento y marea, contra todos aquellos que hasta seguramente se les reían en la cara. Pero hiciste bien tu trabajo, plantaste bien profundo en sus corazones esa semilla, logro crecer, y ellos lograron lo que nunca nadie se pudo haber imaginado, la ¡Ley de Restitución Histórica! ¡Y por unanimidad!

Volvimos a creer querido Gasómetro, ellos despertaron el sueño, ellos volvieron a hacer que los Sanlorencistas volviésemos a hablar mucho más de vos, ellos nos hicieron ver nuevamente aquellas cosas que algunos quizás no conocían, otros no recordaban, y otros, con el paso del tiempo, se iban olvidando.

Pablo Alvarez
Pablo Alvarez

Ellos con sus palabras, con su rebeldía, y demostrando toda su valía, fueron plantando esa misma semilla en los corazones de miles de Sanlorencistas que empezaron a creer que el sueño era posible.

Hicieron que la gente se acercase, que revivan o sepan de tu historia, que sepan de vos, Gasómetro querido, que vuelvan a recordar todo de vos, y que nosotros pertenecemos ahí.

Y ahí están tus raíces, creciendo día a día, hoy con más fuerza, sabes que estamos a sólo unos pasos, sé que lo sabes, porque lo seguís viendo caminando, y los seguís escuchando atentamente, y ahora escuchas cada día mas gente que pasa cerca tuyo no sólo hablando de futbol, sino también de vos, y de aquellos dos locos, donde supiste plantar tu semilla bien fuerte, cada tanto escuchabas decir “los hermanos Resnik” y no tuviste dudas, hablaban  ellos dos, los que hicieron todo el trabajo, de despertar a los Sanlorencistas de ese sueño, que ese sueño puede ser realidad, de que se puede y se va a lograr. Si Gasómetro querido, llora de emoción, llora de alegría, vamos a volver a construirte, vas a volver a ser.

No tuve la oportunidad de verte como en aquellos años, por el hecho de haber nacido en el 83, pero hoy tengo la oportunidad de ser parte de aquel que aporto para lograr esta causa tan querida, de volver a verte, ya sé, no con los mismos tablones, pero si con la misma gloria. Y sé muy bien, como todos los cuervos nunca debemos olvidar, a quienes darles las gracias eternas.

Pablo Alvarez

Socio Refundador CASLA.

Carta de Ezequiel Diaz, socio refundador!!!!

Carta de Ezequiel Diaz, socio refundador 

“…Cien barrios porteños, cien barrios de amor, cien barrios metidos en mi corazón…”.

Que equivocado estaba Alberto Castillo al entonar esa frase en su recordado vals “Cien barrios porteños”.

Por un lado, es doblemente exagerada la cantidad de barrios en comparación con la realidad. Por el otro, no existe manera de meter cien barrios en el cuore si entre ellos se encuentra Boedo. Ni siquiera en el corazón de Jacobo Urso.

Y no me refiero por sus 2,6 kilometros cuadrados, sino por toda su historia, patrimonio, significado, cultura y tantas otras cosas que lo convierten en un barrio único e irrepetible en todo el planeta.

Nací en Rosario, cuna de la bandera. Tierra del Che, Messi y Olmedo. Me crié con el café El Cairo, no el café Margot. Vivo cerca de la cancha de Newell´s, no del Nuevo Gasómetro. Voy a las playas del Paraná, y no a las del Rio de la Plata. Comemos un carlito (gatos también, según las malas lenguas), en vez de un tostado. Soy más rosarino que el monumento y me como las “s” para hablar.

Así y todo, llevo en el corazón al barrio de Boedo, donde nació el ciclón.

Siento que fue ayer cuando pise Boedo por primera vez, en el marco del centenario del club. Mi primera parada fue la sede de Avenida La Plata. En un principio me sentí un turista, recorriendo y capturando eternos retratos con mis retinas.

Habrá sido después de caminar el barrio, sus calles, ver las pintadas, murales alusivos a San Lorenzo, cruzarse con miles de hermanos cuervos. Luego si me sentí un vecino más del barrio, como si hubiese vivido ahí toda mi vida.

Feliz Socio Refundador Ezequiel.
Feliz Socio Refundador Ezequiel.

Ni hablar cuando sentí el eterno espíritu del Gasómetro queriendo ser opacado por una sucursal de una cadena de supermercado.

Habrá sido la capilla de México y 33 orientales, la caravana por todo el barrio, o haber dormido en la recién recuperada plaza Lorenzo Massa por no tener un peso. Respiraba San Lorenzo en cada esquina, en cada paso que hacía. En ese momento fue absorber cien años de pura historia azulgrana de golpe.

Pero entendí. Logre entender,

 

aceptar y disfrutar esa relación directa y eterna entre el club, el barrio y cada cuervo en el mundo. La Santa Trinidad Azulgrana; fue un momento de iluminación mandado por el no todavía Papa Francisco. En ese momento supe que era algo intangible y difícil de explicar, pero demasiado fuerte y real.

Desde este acercamiento fue que me comprometí de lleno con la causa. Primero con la compra de las remeras de la subcomisión del hincha, después no comprar absolutamente nada en ninguna sucursal de ese supermercado del demonio, y finalmente con la difusión.

Hasta que se me presento la chance de colaborar con la Vuelta comprando metros cuadrados para adquirir los terrenos. La chance de ser socio refundador. Tener el orgullo de fundir nuevamente a nuestro querido Ciclón. Tomar la posta y seguir los pasos del Padre Lorenzo Massa, de los hermanos Monti, de Pedro Bidegain. Entrar en la historia, y formar parte de ella eternamente. Doy santa fe que no hay campeonato, copa o gol que pueda igualar esa sensación.

Fueron más de 1000 días de espera desde que decidí comprar mi metro cuadrado, mes a mes pagar con orgullo la cuota del plan Vaccaro. Fueron 36 meses de espera, ver como crecía el fideicomiso de la mano de la ilusión y anhelo de la gente.

Una cuestión de estado que trascendió el hecho de que la pelota bese o no la red, excedió las fronteras del país e incluso de las camisetas.

Un 3 de octubre del 2015, en un partido contra Rosario Central que encontraba a San Lorenzo peleando por llegar a la cima del torneo, llegó el tan ansiado momento. En la previa de este partido, tuve el honor y orgullo de recibir mi carnet de socio refundador en el campo de juego del Nuevo Gasómetro.

Campo de mil batallas, escenario de vueltas olímpicas, y desilusiones también. Recinto de goles mitológicos, escuela de tablones, teatro donde entona sus gritos sagrados La Gloriosa, la filarmónica más pimpante del mundo.

Esas tribunas azulgranas e infinitas, testigo de lágrimas, risas, gritos que quitan la voz y epopeyas futbolísticas que voy a atesorar en mi corazón por siempre.

Si decimos que la vuelta es una luchar, quiero hacer un apartado para el Teniente Marcelo Culotta, mano derecha de nuestro líder y alma mater de todo este sueño, el General Adolfo Resnik. Previo a la entrega de los carnets, supo como inflar aun más mi pecho de orgullo con sus palabras alusivas a la causa. Un verdadero héroe de guerra, hincha genuino capaz de guiar a todos sus soldados de la vuelta hacia la tan ansiada condecoración.

El desfile de las tropas fue por las líneas del campo de juego. Líneas de cal surcados por Buffarini y Mas, héroes contemporáneos que supieron llevar de la nada a la gloria a nuestro querido Cuervo.

Creo que me resulta casi imposible trasladar al papel el ciclón de sensaciones que me nacieron en esos momentos. Una mezcla de asombro al admirar a La Gloriosa, pero desde el corazón del estado. Recuerdos de miles de partidos que me toco presenciar. Honor y orgullo por aportar mi granito de arena a la causa más noble que cualquier sanlorencista pueda llegar a participar.

Aunque estos sentimientos fueron solo algunos de todos los que afloraron. Solo algunos de los que puedo volcar en esta carta, el resto es inexplicable hasta para mí.

Al salir del campo de juego, me sentí realizado, que ya estaba hecho, que cumplí. Pero este sentimiento fue efímero y volátil. Me di cuenta que fue solo el comienzo.  Fue un incentivo para seguir en esta ardua lucha, antes utópica.

Aun queda mucho por hacer, ya que volver a Boedo esa es mi ilusión.

Jure que no iba a parar hasta volver a Boedo.

Jure que muy pronto volveremos a levantar los escalones en Boedo.

Jure que me veras volver. Ya volvimos.

¡Al barrio que a San Lorenzo lo vio nacer!

 

Ezequiel Diaz

Socio Refundador 

 

 

 

Carta de Sergio Yagi, Socio Refundador!!!!

Carta de Sergio Yagi, Socio Refundador

Tiene que haber vidas pasadas, reencarnaciones, algo tiene que haber, sino no se explica que siendo hijo de inmigrantes japoneses que no tenían idea sobre fútbol y menos sobre equipos, haya surgido tal fanatismo por el ciclón. Calculo que mi amor por San Lorenzo de Almagro empezó en el  año 72´ con tan sólo 8 años. Empecé a ir al gasómetro en el 78´ y sin saberlo, estuve en el último partido vs boquita.

Sergio, orgulloso socio refundador.
Sergio, orgulloso socio refundador.

El destino quiso que por medio de un amigo mutuo (Daniel Cardama) compartiéramos el peregrinar del ciclón, con Adolfo y Diego. Las tribunas de la quema, de la boca, de ferro, velez, atlanta, español, etc me permitieron conocer la pasión y MEMORIA de Adolfo, un grande!.

Por él estoy desde sus inicios por el retorno a Av La Plata, que SAN LORENZO merece. Los radiopasillos aseguran que la firma del boleto está ahí nomás. Como todos los refundadores es lo que más anhelo.

#QueOctubreSeaElMes

Sergio Yagi
Socio Refundador CASLA 06198

Carta de Omar Souto,socio refundador!!!!!

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Buenos Aires, cualquier mañana de septiembre de 2014,
Suena la alarma de su celular, Carlos se levanta como todos los días, desayuna, despierta a sus hijos, se despide de su mujer y sale a trabajar como todas las mañanas de la semana.
Al finalizar su día, decide comprar una cafetera, una de esas modernas, la de las capsulas de distintos sabores y aromas. La deja reservada porque no había en stock y como confía en esa cadena de electrodomésticos la paga y se va con la promesa que, en no más de una semana, le estarán entregando su cafetera.
A los 15 días, Carlos no tiene novedades acerca de su compra. Ninguna persona de la empresa lo llamó para informarle que pasaba con su compra. El decide llamar
Y reclamar. Le siguen dilatando el tiempo de entrega. Pasa un mes y los $2880 que
destinó para la compra de la cafetera siguen en poder de la cadena de electrodomésticos y el sigue sin su cafetera. Pasó un mes, dos meses. Carlos muy enojado acude a defensa al consumidor y a los 3 meses recibe su cafetera.
Buenos Aires, cualquier jueves de agosto de 2015,
Alberto decide sorprender a su hija adolescente y comprarle un par de tickets para el próximo show que dará Ariana Grande en Argentina. Compra las entradas a través de Internet a un precio muy elevado pero sabiendo que le dará un gran obsequio a su hija que adora la increíble voz de esta gran artista. Al día siguiente manda a buscarlas pero le dicen que lamentablemente el show no se realizará porque la cantante suspendió la gira y que debe pasar a retirar el reembolso de su dinero en una semana, por las oficinas de la ticketera. La desilusión fue grande para él pero sobre todo para su niña que ya se imaginaba emocionada coreando las canciones de su cantante preferida, junto a miles de fans. Llega el día de retirar el dinero. Lo manda a buscar y la persona encargada de hacer la devolución, le dice con una explicación no muy convincente que todavía no tienen los $2880 para reintegrarle. Le dicen también, que en breve le informarán vía web cuando deberá retirarlo. Alberto muy enojado acude a defensa al consumidor y a los 2 meses y medio recibe su dinero.
Omar SoutoBuenos Aires, cualquier atardecer de octubre de 2015,
Rubén camina unos pasos para llegar al Pago Fácil de un kiosco de Villa del Parque
Los mismos pasos que repitió mes a mes durante los últimos 24 meses.
La emoción lo invade, las manos le sudan, los recuerdos se le presentan, uno a uno en su mente: la caminata de mano de su papá por la calle Santander con la camisetita de piqué, la primera vez que se asomó a ver el verde césped al salir
por la boca de entrada a aquella platea, el primer grito de gol en conjunto y ese abrazo interminable con su papá para celebrar. Pero también se vinieron los otros recuerdos, los de la desolación, los de los días grises de nomadismo, el de la cargada inescrupulosa de los ignorantes, los del despojo, los del robo, los de la complicidad, los del fraude y la tristeza infinita.

Pero bueno, de un sacudón de cabeza, se deshizo como pudo de sus pensamientos.
Rubén estaba pagando la última cuota de su metro cuadrado para que el club de sus amores, San Lorenzo de Almagro, volviera al sitio donde nunca debería haberse ido: Boedo.
Listo, se dijo Rubén, ya está. Su ilusión, la de su papá y la de todos los cuervos
del mundo se estaba haciendo realidad. Salió del kiosco y en las cuadras que separaban al negocio de su casa, se fue haciendo cálculos de tiempos de construcción del estadio, de capacidades de las tribunas y demás.

Pero los días pasaron, pasaron las semanas y los meses; y los plazos de demoliciones, desplazamientos y obras del estadio que le habían prometido al pagar los $2880 del metro cuadrado, no se cumplieron.

Rubén, muy enojado, comenzó a pedir explicaciones del incumplimiento, pero no por sus $2880, sino por la palabra empeñada, por los 100.000 hinchas que colmaron la plaza de Mayo, por los 22.000 locos de amor por un club
que expusieron su corazón delante de todo el mundo futbolero y no futbolero,
por el querido Loco Adolfo y Diego, por el incansable Culotta, por nuestros viejos que se nos mueren y se van a quedar sin volver a pisar tierra santa y por nuestro hijos a los que estábamos a punto de enseñarles la historia más justa, heroica y maravillosa del fútbol argentino y mundial.

Y siguieron pasando las horas, los días y los meses; y si bien Rubén mastica bronca, hay algo que lo calma, que lo ilusiona y que lo hace continuar: él tiene la certeza que tarde o temprano el Estadio del Club San Lorenzo de Almagro volverá a Avenida La Plata al 1700.
Queridos cuervos:

Estamos pagando, por amor al club, algo que no tendríamos que estar pagando
nosotros sino el Estado como reparación del daño causado, por el despojo ilegal de nuestras tierras y por el lucro cesante de tantos años de no haber sacado el provecho económico que nos hubiera generado estar ubicados en semejante lugar de la ciudad.

A pesar de estar pagando algo que nos tendrían que devolver sin poner un centavo, no cumplen con las leyes, ni con los plazos y encima de todo, no nos informan desde el club el motivo por el cual no se cumple con los plazos firmados.

El Estado, la Empresa y la dirigencia del Club deberían informar segundo a segundo
Cada paso en el camino a la vuelta a Boedo.

El ejemplo del cuento es simplemente para hacer notar que uno cuando compra cualquier cosa (aunque sea una pizza), tiene que recibir lo que compró (la pizza)
y en el caso que por algún motivo no se lo entreguen, nos deben dar una explicación y sentirse en deuda con el comprador que no recibió su producto. Y en el caso que este tiempo de entrega se extienda aún más, el comerciante deberá pagar un coste, multa, o sanción.

¿Merece el pueblo azulgrana tal destrato e indiferencia?

Este pueblo sanlorencista que sigue dando muestras de cada vez mayor adultez, respeto y paciencia. Que llena la Plaza de Mayo y no genera un desmán. Que con toda su bronca va a Av La Plata, traga saliva, se manifiesta y vuelve pacífico a su casa a seguir esperando.

Con mucha bronca pero con la esperanza intacta,
y con muchas ganas de no desilusionarse de esta dirigencia,

Les mando abrazo cuervo!

Omar Souto
Socio Refundador N. 08692

Collectif Red Star Bauer, Socios refundadores desde Francia!!

Socios  refundadores desde Francia!!

Pelear para un lugar cargado de emociones personales y colectivas. Movilizarse para defender un espacio dónde nos sentimos existir, dónde nos podemos juntar alrededor de emociones y de valores comunes. Luchar para su casa, su lugar de pertenencia, para recuperar un pulmón de la vida social, cultural y deportiva de nuestra ciudad, de nuestro barrio. Estas causas son las que los hicieron actuar.

Son las mismas las que motivan nuestro actuar como Collectif Red Star Bauer para defender el estadio Bauer, domicilio de nuestro club, el Red Star Football Club, club de la secunda división francesa, cuya historia está fuertemente vinculada a la ciudad de Saint-Ouen, ciudad popular de la periferia norte de París. Es siempre con una gran admiración que hablamos de la Vuelta a Boedo, de sus victorias.

Guillermo CASLA 2De hecho fue un placer inmenso convertirnos, como agrupación, en socios refundadores de San Lorenzo, tras la compra de un metro cuadrado por uno de nuestros integrantes quien compartió 5 meses de su lucha cotidiana y de sus esfuerzos para que San Lorenzo vuelva a ser el motor de integración que fue, durante décadas, para el barrio de Boedo y de sus alrededores. Pocas palabras pueden explicar lo que representan el número 1700 de avenida La Plata para ustedes y el estadio Bauer para nosotros.

Más bien, si existen nunca podrán transmitir la intensidad del cariño que llevamos a estos lugares. Involucrados en luchas que coinciden en muchos puntos nos parecía necesario dar a conocer nuestro apoyo a la Vuelta a Boedo y la alegría que representaría para nosotros la realización de su sueño. ¡Un sueño más cerca que nunca de convertirse en realidad! Nuestro deseo lo más profundo es hacerles llegar nuestra solidaridad y nuestra fraternidad. ¡La lucha sigue, se gana en la calle!

Un gran abrazo solidario y fraterno a todos los y a todas las que se movilizan para la Vuelta a Boedo.

¡Bancamos la Vuelta!

Le Collectif Red Star Bauer

Carta del Socio Refundador “Boni” Benitez.

Carta del Socio Refundador “Boni” Benitez
Seguramente ésta será una historia más, quizás no le interese a nadie, pero es algo que tengo que contar porque es lo que siento…

Cuando comenzó ésta movida de la vuelta al barrio, debo confesar que era escéptico, mi hijo mayor, Joan, me decía “¡Gordo vamos a volver! ¡Vamos a hacer la cancha en Avda La Plata!” Él siempre fue optimista.

Cuando empecé a interiorizarme, me di cuenta que esto iba muy en serio.
Empezaron las marchas a la Legislatura, y fui a ver qué pasaba.

La cosa empezó a tomar color y ya se rumoreaba que la ley estaba redactada y los legisladores se estaban convenciendo de que iba a ser imposible no aprobarla.
Paralelamente seguían las marchas, la movilización a la embajada de Francia, etc. A las que concurrí a todas. Hasta que llegó el histórico 15N cuando por mayoría absoluta se votó favorablemente la tan ansiada ley.

La Sch empezó con el tema de la compra de mt2 y sacaron los formularios de Compromiso irrevocable. No lo dudé un instante, inmediatamente llené el formulario y esperé el momento de comenzar a pagar.

Boni y su familia.
Boni y su familia.

Llegó el día y fui de inmediato a la sede de Avda de Mayo, me atendieron de inmediato llené los formularios y aboné en un sólo pago los $2880 de mi mt2, dije “San Lorenzo no es un electrodoméstico, no lo puedo pagar en cuotas, lo pago de una” y así fue.

Me invadió una sensación de felicidad, de orgullo que no entraba en mi propio cuerpo. Tomé el colectivo 7 hasta BOEDO y EEUU, bajé, fui hasta el Trianon, pedí algo de comer y una botella de vino, tenía que brindar conmigo, y así fue.
Más adelante, mi hijo mayor, Joan, también compró su mt2. Mis otros dos hijos, Paulo y Ariel, no estaban en condiciones económicas para comprar su mt2 y me hice cargo de los mt2 de ellos, y también tienen el suyo.

El 19 de noviembre de 2014 nace mi primer nieto, Felipe, lo primero que hago es hacerlo socio e inmediatamente compro su mt2, qué emoción el día que hice la transferencia del dinero a la cuenta del fideicomiso, juro que lloré dentro del cajero automático. Y Felipe también tiene su mt2.

La familia cumplió con San Lorenzo.
Los cinco varones hinchas del Ciclón, socios refundadores…
Esta es mi humilde historia, siento un orgullo tremendo y una sensación de tranquilidad por el deber cumplido.

Los abrazo de corazón.

Luis Benitez
Socio refundador 114

Carta del socio refundador Ariel Gerbi.

Hola Adolfo/Diego…que lindo no?…tanto esperar… tanto soñar…pensar que hay algunos que no saben desde cuando venimos hablando de esto…

Para mi es tan importante y tan difícil de explicar …voy para atrás y me acuerdo como me enamoré de  San Lorenzo….primero de los colores, las venas y las arterias decía mi abuelo….después …del  Barrio…

Ariel Gerbi

Siempre me gustó lo antiguo desde chiquito….pero lo que más me enamoró fue la hinchada….mira el partido decía mi viejo….pero papi … ¿cómo hago? Mira lo que es eso….y bué…seguí mirando….y así  vi pasar la jeringa gigante….conocí ese dulce olor a tribuna…y. empecé a darme cuenta que era más importante ir cuando el equipo va mal y de visitante…más crecía y más entendía los códigos.

Después  vino conocer el club. El mundo que había debajo de las tribunas era inmenso, un crisol de razas…si bien no podían entrar con camisetas de otros equipos, conocí bosteros, quemeros, amargos…pero todos terminaban siendo Cuervos.

Hoy tan cerca de la vuelta que tanto ansiamos  también me acuerdo del último partido…cuando salimos todos gritando caminando por Av La Plata hasta Rivadavia…la verdad es que en el fondo nunca lo creí posible…siempre pensé no pueden desmantelar este pedazo de historia….me pasó lo mismo cuando nos fuimos a la B…esperaba un decreto que dijera se suspenden los descensos o algo asi…por eso hermanos para que pase  prefiero no creerlo…y asi esperar el día para llorar juntos abrazados a la historia.

ARIEL GERBI SOCIO REFUNDADOR 5220

Carta de Luciana Filippo, una Socia Refundadora.

Carta de una Socia Refundadora: “El mejor regalo”

No nací cuerva… En casa no se respiraba fútbol. De chica, a  escondidas y como un secreto, mi tío me llevaba a ver al Ciclón… Y me enamoré… ¿Cómo no hacerlo?

La vida me dio revancha cuando fui mamá y salí orgullosa con mi hija envuelta en azulgrana de la clínica. Ese fue el comienzo del amor compartido y del tiempo mejor  invertido con ella.

Verla llorar de emoción con su primer campeonato en el 2013 me recordó el mío del ´95 y supe exactamente qué sentía en ese momento… Y de yapa, la histérica Copa Libertadores, la primera para ambas.

Luly
Luciana junto a su hija,fanaticas del Ciclòn.

¿Y qué falta?… Volver… Lo que nos falta es volver!!! 

“Como sea hija, vamos a tener nuestro M2… Hay formas de pago… Qué se yo, hay uno de 36×90, me anoto en ese” le dije… Y así llegó el primero.

En mi mente y en mi corazón deseaba que ella, quien me acompañaba a la cancha, a las marchas, a las protestas frente al supermercado, la que se peleaba con cualquiera, grande o chico, por defender los colores, la historia y el amor que sentía, debía tener su propio M2.

Así  fue como, en secreto, comencé a juntar dinero para su metro. Dentro de una media, escondida en el fondo del cajón, terminaban los billetes de los puchos que no volví a comprar nunca más; hay que volver, de la manera que sea.

Es su regalo de cumpleaños… Jamás se va a olvidar de cuando cumplió 14 pirulos y se convirtió, no solamente en una orgullosa Socia Refundadora, sino que además, en parte de la historia del club de sus amores, San Lorenzo de Almagro… de Boedo y nuestro.

 

Luciana Filippo

Socia Refundadora

 

Carta de Osvaldo Alvarez desde Madrid.

A la vejez…ilusión y sueños.

La primera vez que oí hablar de volver a Boedo debería ser allá por los finales de Miele. No eran buenos tiempos, se debía todo, se anunciaban ruinas y privatizaciones y en mi desolación pensé si era necesario abrir otro frente con todas las batallas que teníamos en disputa.

Evidentemente que no era Adolfo y su docencia preclara y con todas las respuestas necesarias las campanas que yo había leído o escuchado. Pasado un tiempo comencé a escuchar su programa y me puse en contacto con él, establecí una buena relación y hace años que no pierdo uno excepto en esa temporada en que el programa fue a las 23 hs. y que dada la diferencia horaria me lo impidió. Cuando lo conocí fisicamente debió ser allá por el 2000 y ahí me termino de ganar absolutamente. Me habían prevenido contra él, que si era un iluminado, que andaba todo el día con carpetas, que estaba loco y al ver sus ojos claros durante unos segundos temí que tuvieran razón pero su calidez y cercanía me hizo olvidar cualquier reserva y enseguida supe que tenía razones, que las exponía, que las defendía no solo con entusiasmo sino con solvencia y uno que se ha pasado la vida soñando con utopías no me costó trabajo subirme a esta, quizá la más cercana y por ende la más justa en las que he participado o asistido más o menos en posición de preferencia porque la vi crecer y concretarse. Yo no sé muy bien que dice el diccionario del término utopía y por ahí me equivoco pero yo lo tomo como motor de las energías humanas, de los sueños de justicia, del anhelo de mejoras para los seres humanos de modo que algunos se sorprendían que yo hablara de utopía con entusiasmo y certezas de lo posible. Me costó convencer a gente cercana que, como es costumbre se convencieron cuando le vinieron a comer la oreja otros con más rango y presencia pero lo doy por bien pagado aunque algún descreído siga sin reconocer realidades argumentando que lo bueno es ser desconfiado. Allá él.

La Vuelta se ha convertido en el último (o casi) refugio de entusiasmo en mi madurez ya entrada en veteranía, llevo no menos de 15 años siguiendo esto y aunque por razones más que evidentes ya hace tiempo que no hablo con Adolfo porque su agenda ya no es la misma, trato de estar informado y seguir al minuto lo que pasa aunque no desconozco que ignoro infinidad de detalles.

En la marcha del Centenario hablé con Roberto Pando a quien yo conocía del barrio desde pibe, me dijo que su hijo vivía en España, en Andalucía y al volver lo llamé porque sabía que trabajaba en el proyecto, nunca dejé de buscar información y hasta puedo decir que en su visita a Madrid el Presidente Lammens me convenció de que esto no tenía marcha atrás siendo el primer mandatario con el que hablé que no ignoraba o despreciaba el sueño sino que lo hacía suyo aunque es justo reconocer que Abdo se había pronunciado públicamente pero duró tan poco que poco pudo hacer.

Quiero decir con todo este atropellado relato que La Vuelta con Adolfo, Diego y el formidable y silencioso sanlorencista que es Daniel Peso han alegrado mi decrepitud casi inminente y si ningún canalla lo impide yo me voy a ir de este mundo con la felicidad de haber vivido La Vuelta y con el privilegio de estar entre los primeros 100 socios refundadores lo que certifica mi modesto compromiso desde el principio junto a la gran mayoría de nuestra Peña que exhibió la primera bandera sobre La Vuelta en un match internacional de la Selección Argentina en noviembre del 2009 en el Calderón, la misma bandera que hizo el Camino de Santiago para agradecerle al Apóstol que nos salváramos del descenso y que intercediera para volver y que portaron Jorge Pastore, Fernando Carletti, Leonardo Heit y Rodrigo Bueno. Pese a algún claroscuro nuestra Peña estuvo con La Vuelta desde su fundación y hasta hay un miembro que es casi un terrateniente en metros adquiridos pero que tiene absolutamente prohibido por modestia personal hacerlo público.

Osvaldo AlvarezPor todo este sueño que me toca vivir aunque es evidente que no podré disfrutar físicamente agradezco a todos los que se han partido el pecho, la cara, la salud, desde el llano y contando como principal arma que la razón y la justicia. Mi ya cercana vejez no hubiera sido igual sin su utopía, sus sueños, su lucha, sus razones.

Según dicen los que tienen la precisa y públicamente ha dicho nuestro presidente, en pocos días también le agradeceré a él, a quien yo creí desde que vino a Madrid por mostrarnos a todos lo sanlorencistas la escritura pública del predio que nunca debió dejar de ser nuestro y que sentimentalmente no dejó de serlo. Por una vez la Justicia, la democracia y la razón apuntaron para el lado de los buenos.

Y después de eso ¡El Estadio! Porque que nadie lo olvide ni desconozca, ahí hubo un estadio, el mejor situado de la Ciudad, el más grande durante décadas y para muchos porteños, sanlorencistas y no sanlorencistas el más lindo, el más futbolero, el Templo de Avenida La Plata, el Wembley Porteño, el Viejo y Querido Gasómetro de la Avenida La Plata.

Ya lo decía la Violeta: “gracias a la vida que me ha dado tanto”. Y no puedo dejar de agregarle el tanguero y turístico “¡Vamos Todavía”!

Osvaldo Álvarez, socio refundador 00097.

Peña Osvaldo Soriano, Madrid, España.