“Semilla de mi corazón” Carta de un socio refundador!!!!!!

Semilla de mi corazón

Con la penuria de no poder haberte visto, querido y amado Gasómetro, te escribo estas palabras.

A través de distintas voces, distintos videos, escrituras y fotografías pude conocerte, pude saber de la gloria que llevaron tus tablones. Aquellos tablones que pudieron ser de cemento, pero, viste, la historia de San Lorenzo tiene esta espina clavada en el corazón.

Grandes equipos pudiste ver, grandes jugadores, pero no sólo de futbol, sino también de distintos deportes, porque en Boedo creaste un Club con todas las letras, para que todos los amantes de los distintos deportes pudiesen acercarse y disfrutar de tus instalaciones y hacer de San Lorenzo un Club inmenso, envidiado por las demás instituciones.

Y no eras una piedra en el zapato de ningún otro, como hoy te hacen llamar, eras el portador del zapato, y supiste ser el ganador en todos los deportes que albergaste.

Años de gloria, años de muchos eventos sociales, dentro y fuera del club, calles colmadas, los vecinos del barrio felices de ir a verte diariamente, y de estallar en fervor los domingos, posados en tus tablones, tus resistentes tablones, que ni alcanzaban para la cantidad de gente que iba que hasta tenían que colgarse de distintos lugares para poder ver la imposición que brindabas ante distintos rivales.

Pero como dije en mis primeras palabras, porto la penuria de no poder haber vivido esos momentos, que cuando escucho distintas personas que sí pudieron hacerlo, se le llena a uno el pecho de emoción, de alegría, de orgullo.

Avanzó el tiempo, y empezaron a maltratarte, a querer sacarte de tu lugar, a querer llevarte a otro lugar, se empezaron a olvidar de tu historia, de todo lo que vos brindaste, no sólo al club, sino también a todos los vecinos del barrio y de barrios aledaños. Y lo que más pena dio, es que era hasta gente propia del club en un principio.

Te siguieron maltratando Gasómetro querido, y para colmo de males, llegaron los innombrables, y un brigadier, que lamentablemente hay que nombrarlo, sólo para que la historia marque una y otra vez que bajo el mando de Cacciatore, lograron sacarte. Del único modo que esa especie sabe manejarse, y con excusas y promesas nunca cumplidas, te sacaron de tu lugar, te desmantelaron Gasómetro.

No me cabe duda que hubo muchísima gente que quiso defenderte, que quiso mantenerte en pie, que no caigas de rodillas ante esa especie destructora, pero esa maldita especie no sabe de palabras, no sabe de respeto, solo sabe de armas y amenazas, de cumplir lo que ellos digan, sin lugar a escuchar a nadie. Cuando querías opinar, cuando querías oponerte, primero venia la amenaza (si es que en algunos casos tenias la “suerte” de tener primero la amenaza), acto seguido, la muerte.

   El barrio perdió mucho más que un estadio, el barrio perdió la alegría, perdió la grandeza de ser, perdió el avanzar, tanto perdió, que hoy al verlo, lo vez prácticamente igual que hace ya 37 años, desde aquel último partido que permitieron disputar dentro de tus amados tablones Gasómetro querido.

Pasaron los años, pasó el tiempo, tuvimos que salir a demostrar nuestra grandeza en las malas, en las malas de verdad, cuando muchos pensaban que San Lorenzo dejaba de existir, porque a San Lorenzo le sacaron su alma, le sacaron su corazón, lo destrozaron, pero como dice la canción, hay algo que no pudieron parar, y es esta hinchada, que siempre te banco, en las buenas, y mucho más en las malas. Demostramos que nuestro clamor no se iba a dejar vencer por culpa de esa especie que merece todo nuestro desprecio.

Querido Gasómetro, hoy quiero decirte que no todo está perdido, por que pudieron sacarte tu estructura, pero jamás pudieron sacar tus raíces, y las raíces, tarde o temprano, vuelven a crecer, eso es algo que supiste guardar en secreto. Y sabias dentro tuyo, que ibas a tener la oportunidad de plantar esa semilla que te representa, pero tenias que estar atento, no en cualquiera podías plantarla, porque tenias una sola oportunidad y esa semilla necesita de un corazón resistente y rebelde.

En uno de los tantos días, estuviste atento, y no dejaste pasar esa chance que te presentaba la vida, desde tus raíces viste a pasar a dos locos, a dos que los escuchabas hablar de San Lorenzo, pero no solo de San Lorenzo como equipo de futbol (habrás escuchado a tantos, pero buscabas algo más en esas palabras), sino también de San Lorenzo como institución, como club, con todo lo que le brindaste al barrio, pero sobre todas las cosas, de lo glorioso del club bajo tu manto de gloria.

Esperaste el momento preciso, seguramente cuando los dos se pararon a esperar que viniese alguna línea de colectivo, a charlar, o simplemente ver hacia dónde estabas, imaginarte ahí de pie nuevamente, y devolverle al club todo lo que le supiste dar. Ya los conocías, ya sabias que sus nombres eran Adolfo y Diego, y que eran dos locos que se iban a hacer escuchar. Fue en ese preciso momento, mientras ellos volvían a verte de pie, imponente, donde despejaste todas tus dudas, y sabias que en ellos estaba la ilusión de volver a verte de pie, una vez más. Plantaste en sus corazones algo que nadie jamás podrá sacarles, el gran desafío de volver a crearte, de volver a ser… ¡De volver a Boedo!.

Pero como bien sabes querido Gasómetro, nada es fácil en esta vida, menos para nosotros, los Sanlorencistas, y años estuvieron ellos dos, estoicos, peleándola contra viento y marea, contra todos aquellos que hasta seguramente se les reían en la cara. Pero hiciste bien tu trabajo, plantaste bien profundo en sus corazones esa semilla, logro crecer, y ellos lograron lo que nunca nadie se pudo haber imaginado, la ¡Ley de Restitución Histórica! ¡Y por unanimidad!

Volvimos a creer querido Gasómetro, ellos despertaron el sueño, ellos volvieron a hacer que los Sanlorencistas volviésemos a hablar mucho más de vos, ellos nos hicieron ver nuevamente aquellas cosas que algunos quizás no conocían, otros no recordaban, y otros, con el paso del tiempo, se iban olvidando.

Pablo Alvarez

Pablo Alvarez

Ellos con sus palabras, con su rebeldía, y demostrando toda su valía, fueron plantando esa misma semilla en los corazones de miles de Sanlorencistas que empezaron a creer que el sueño era posible.

Hicieron que la gente se acercase, que revivan o sepan de tu historia, que sepan de vos, Gasómetro querido, que vuelvan a recordar todo de vos, y que nosotros pertenecemos ahí.

Y ahí están tus raíces, creciendo día a día, hoy con más fuerza, sabes que estamos a sólo unos pasos, sé que lo sabes, porque lo seguís viendo caminando, y los seguís escuchando atentamente, y ahora escuchas cada día mas gente que pasa cerca tuyo no sólo hablando de futbol, sino también de vos, y de aquellos dos locos, donde supiste plantar tu semilla bien fuerte, cada tanto escuchabas decir “los hermanos Resnik” y no tuviste dudas, hablaban  ellos dos, los que hicieron todo el trabajo, de despertar a los Sanlorencistas de ese sueño, que ese sueño puede ser realidad, de que se puede y se va a lograr. Si Gasómetro querido, llora de emoción, llora de alegría, vamos a volver a construirte, vas a volver a ser.

No tuve la oportunidad de verte como en aquellos años, por el hecho de haber nacido en el 83, pero hoy tengo la oportunidad de ser parte de aquel que aporto para lograr esta causa tan querida, de volver a verte, ya sé, no con los mismos tablones, pero si con la misma gloria. Y sé muy bien, como todos los cuervos nunca debemos olvidar, a quienes darles las gracias eternas.

Pablo Alvarez

Socio Refundador CASLA.

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