“El mejor equipo de los últimos cincuenta años”

A 47 AÑOS DEL CAMPEONATO METROPOLITANO DE 1968

"Los Matadores"

“Los Matadores”

 “Los Matadores”

El 4 de agosto de 1968, hubo un grupo de hombres que se metió en la historia grande del Club Atlético San Lorenzo de Almagro y del fútbol argentino, al transformarse en el primer Campeón invicto que tuvo el fútbol profesional.

Aquella tarde de la consagración, ante el Estudiantes Campeón de América (luego sería del mundo), significó un acto de justicia para el San Lorenzo Campeón Metropolitano de 1968.

La fiesta de la hinchada del Ciclón fue extraordinaria. Antes del cotejo final, los dirigentes tenían delineada como sería la fiesta del campeonato, por ello, el periodismo en general recibió, de boca de un dirigente de la institución, los detalles de cómo serían los festejos en el Gasómetro de Avenida La Plata. Y no se trató de un acto de soberbia del directivo, simplemente confianza en un plantel que tuvo características de imbatible.

Así fue que luego del triunfo ante Estudiantes, con la hidalguía de los vencidos aplaudiendo al San Lorenzo Campeón, que daba la vuelta olímpica merecida, se inició una caravana impresionante de automóviles que le dieron calor a aquel invierno de 1968. Dos cuadras antes de llegar al estadio ya las calles se cortaron al tránsito debido a la multitud que se había dado cita al Templo del fútbol, para recibir a los dueños de dicha epopeya. Muchos se acercaron apenas las radios portátiles anunciaron el final del cotejo en Nuñez.

El momento culminante de los festejos en Boedo, fue cuando los jugadores, que volvieron a vestirse de jugadores, salieron al campo de juego como si se disputara un nuevo encuentro y levantaron los brazos en el centro del campo. Ahí explotó el Gasómetro y la ansiedad de la gente no les permitió dar la vuelta olímpica; de pronto hubo una masiva invasión al terreno en búsqueda de algún “trofeo” para el recuerdo de aquellos ídolos. La fiesta siguió hasta la mañana siguiente por toda la barriada, siendo centro de los festejos la misma Avenida La Plata y un sitio sagrado de  la “Nacionalidad Azulgrana” como el Café Dante, en la calle Boedo 745. El grito de “San Loreeee, San Loreeee, San Lorenzo, San Loreee…” tronó bien fuerte en todo el país, y aquel de cargada para nuestros vencidos se escuchó sonoro en el Monumental (en respuesta a un histórico grito “Pincha” que decía: “Si hay una bruja montada en una escoba es el Verón, Verón que esta de joda”), con la respuesta de la hinchada más ingeniosa por siempre: “Hay una Bruja montado en un plumero, y un “Lobo” Gaucho que la empuja con los huevos”, en relación a Rodolfo Fischer, el goleador del Ciclón.

Pero antes de estos festejos hubo un verdadero equipo formado por un técnico sensacional amante del buen juego y por sobre todo un excelente ser humano, Elba de Padua Lima, más conocido por “Tim”. El armó un grupo extraordinario y San Lorenzo comenzó su marcha al título el domingo 3 de marzo de 1968 en Villa Crespo, goleando a Atlanta por 5 a 1 con tres goles del “Lobo” Fischer y dos de Victorio Cocco. Fue una demostración de cómo se debe jugar al fútbol, tal fue la superioridad, que la platea local aplaudió a nuestro equipo.

El equipo terminó ganando la zona “A” con una contundencia nunca vista en el fútbol local, luego de disputadas las 22 jornadas, le sacó una ventaja de 12 unidades a sus dos inmediatos perseguidores: Estudiantes (clasificó para las semifinales) y Lanús. En el camino quedaron el famoso Racing, al que derrotamos 3 a 0 en Boedo con una actuación superlativa del “Toscano” Rendo, e igualamos en uno en Avellaneda; las dos victorias a Boca 2 a 1 en  la Bombonera y 2 a 0 en el Gasómetro.

En el partido interzonal que se estilaba por aquellos años, donde en cada fecha se disputaba un cotejo entre los distintos clásicos del fútbol argentino (los rivales tradicionales ocupaban zonas diferentes en el campeonato), tuvimos dos encuentros duros con Huracán. Fue 0 a 0 en Parque Patricios (esa tarde no dirigió al equipo técnicamente “Tim” que viajó a Brasil por temas particulares), con Diego García como entrenador de San Lorenzo y la revancha la última fecha en Avenida La Plata levantamos un 0-2 que casi nos cuesta el invicto.

Así quedaron definidas las semifinales, con Estudiantes derrotando a Vélez y San Lorenzo venciendo a River por 3 a 1 el 31 de julio en la cancha de Racing.

Aquella noche San Lorenzo alistó a: Buticce, Villar, Calics, Albrecht y Rosl, Rendo, Telch y Cocco, Pedro González, Fischer y Veglio. DT: “Tim”.

River: Carrizo, Morcillo, Miguel Angel López, Guzmán y Matosas, Recio, Carlos Rodríguez, Cubilla, Daniel Onega, Ermindo Onega y Mas. DT: Angel Labruna.

El primer período finalizó 0 a 0, con un San Lorenzo que fue superior. Los goles llegaron en el segundo período, a los 23 minutos Pedro González abrió el marcador; igualó a los 30 minutos Ermindo Onega, y un minuto después, un bombazo espectacular de Cocco se transformó en el segundo tanto de San Lorenzo. A tres minutos del final, Carlos Veglio puso cifras definitivas para alcanzar el pasaje a la final con Estudiantes.

Ante un estadio repleto se disputó la final ante Estudiantes. A las 14,30 horas el puntero Conigliaro dio el toque inicial del cotejo. El primer período no mostró al San Lorenzo arrollador de todo el Campeonato (finalizó igualado 0 a 0), pero bastaron las clásicas indicaciones de “Tim” para que se diera la lógica.

Sin embargo a los dos minutos, sufrimos un baldazo de agua fría. Flores peleó una pelota cerca de nuestra área y sacó un disparo que Buticce desvió al corner. Punteó desde la izquierda Conigliaro, Flores la cabeceó hacia Verón, quien de volea puso el 1 a 0. San Lorenzo acusó el impacto y se agigantaron las figuras de Victorio Cocco y Alberto Rendo ganando el medio, con Roberto Telch quitando todo y tocando para el compañero mejor ubicado; adelante impuso toda su polenta el Lobo, Pedro González  le ganó a sus marcadores y despertó el “Toti” Veglio. Y a los 23 minutos llegó la igualdad, Rendo le dio un pase milimétrico a Cocco, éste a Veglio, quien con un derechazo estremeció la red de Poletti, 1 a 1, y San Lorenzo lo tuvo en un arco para definirlo, pero finalizó el cotejo. Hubo alargue. A las 16,31 minutos, hora Argentina, se jugaban 10 minutos del primer tiempo suplementario, hubo una falta intrascendente a favor de San Lorenzo y Rendo se la colocó a Rodolfo Fischer, quien estaba dentro de las dieciocho yardas, y con un zurdazo impresionante convirtió el gol del título, que quisimos compartir con usted, lector, porque en ese momento un extraordinario equipo vestido de azulgrana se metió para siempre en la historia del fútbol argentino. El primer Campeón invicto del ciclo profesional, pero además fue el más goleador de ese torneo con 49 goles y el menos vencido con 12 tantos.

Con el arbitraje de Miguel Comesaña, los equipos se alinearon de la siguiente forma:

San Lorenzo: Buticce, Villar, Calics, Albrecht y Rosl, Rendo, Telch, Cocco, P. González, Fischer y Veglio.

Estudiantes: Poletti, Malbernat, Togneri, Madero, Medina, Bilardo, Pachamé, Echecopar, Conigliaro, Flores y Verón.

 

Goles: ST: 2 minutos, Verón y 23, Pedro González.

            En el primer tiempo suplementario: 10 minutos, Fischer.

El plantel Campeón

 

Rodolfo Fischer (24), Antonio Rosl (24), Alberto Rendo (23), Oscar Calics (21), Rafael Albrecht (20), Pedro González (20), Sergio Villar (19),Victorio Cocco (19), Roberto Telch (18), Miguel Tojo (18), Carlos Buticce (18), Calos Veglio (17), Juan Sconfianza (8), Agustín Irusta (5), Héctor Veira (4), Rolando Gramari (3), Jorge D’Alessandro (1), José Magliolo (1), Abraham Jorge Amado (1), Víctor Doria (1) y José Martínez (1).

 

Adolfo Res (Historiador C.A.S.L.A.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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